Ayer, por circunstancias que no vienen a cuento tuve una conversación sobre el tema del valenciano y el catalán. Evidentemente no llegamos a ninguna conclusión porque no hay ninguna conclusión a la que llegar. Al mismo tiempo en el post anterior Ma José dice que sí es posible “hablar” sobre teología y ciencia pero depende con quien.
Eso me recuerda algunas consideraciones ya hechas sobre el tema de la comunicación sobre temas complicados en muchos otros posts (aquí, o aquí) por poner sólo dos ejemplos.
Es un tema interesante al que me gustaría añadir dos o tres conceptos más para liarlo convenientemente.
Una conversación es un intercambio de palabras que no pretende llegar a ningún sitio. Conversacion proviene etimológicamente de con – versus. Según algunos el versus es el contrario, es la pelea. Según otros vertere es “girar, dar vueltas”. Tanto da. No pretende llegar a ningún sitio.
En un dialogo hay un intercambio de conocimiento entre dos sujetos. Exige que los dos pretendan incrementar su logos-su conocimiento. Si sólo pretendemos transmitir nuestras ideas son monólogos.
Por último hay dos conceptos (que además son “false-friends” con el inglés): Discutir y argumentar, que no son lo mismo entre ellos, ni tampoco coinciden con sus traducciones en inglés ( to discuss and to argue).
Con la Discusión no se pretende nada más que ganar y basta con gritar más fuerte.
Argumentar es más difícil. Y, más aún es casi imposible hacerlo bien en el discurso hablado (la única excepción es aquel que ha practicado mucho y por escrito). Pero aunque lo hicieras bien el otro no está preparado para escuchar la argumentación, porque en general está pensando la réplica no intentando entender tu argumento. Por ello las argumentaciones siempre caen en el vacío.
PD: Con respecto a la teología y la ciencia, sólo se puede dialogar si la Teología está dispuesta a aprender con la Ciencia, y la Ciencia está dispuesta a aprender con la Teología. Mientras que ambas circunstancias no se den… como mucho habrá una conversación, como poco dos monólogos que siempre acabarán en una discusión. Y la argumentación sólo se puede leer.
huy…hay que ver. Filosofía de la ciencia y teología de la historia, son dos ramas abandonadas en el pensamiento cristiano, y así nos va…
¿Quién puede plantarle cara, públicamente, con argumentos comprensibles por el “ordinary man” agente como “Dawkings y Hawkings”? Porque estos cientificistas se meten a teólogos y nadie les dice nada…
¿Dónde están los Chesterton modernos?…