Alcanzado un indefinido número de cumpleaños, éstos se convierten en un hábito: Cada 12 meses se cumple uno.
Cuando ese número es suficientemente alto, alguien te recuerda que la edad es algo relativo. ¡Y tanto que es relativo!. Depende de cada persona, del año en que nació, de si aún vive, del año en el que estamos… La edad de una persona sólo se vuelve un absoluto cuando mueres.
A mis alumnos siempre les digo que una de la ventaja de las matemáticas es que permiten hacer previsiones cuantitativas y comprobables: si, por poner un ejemplo, naciste en el 70, en el 80 podías saber que en el 2012 tendrás 42…
En realidad los que trabajamos con gente joven, nunca envejecemos. Las caras de los que vemos todos los días, y que permiten re-conocernos son siempre igual de jóvenes.
Pero que la edad es relativa se percibe mejor cuando algún amigo organiza una cena con colegas de la Escuela. En ese momento descubres que la edad es relativa, porque para todos los demás la vida ha sido muy dura.
He de reconocer que sí que he notado dos cambios. El primero es que mis huesos son cada vez más densos. Mi aspecto corporal es el mismo, sin embargo, la báscula (eso que cuando tenías 17 años estaba bajo del lavabo de la yaya), se empeña en fijar unos kilos que no se ven en el espejo. Como además de matemáticas sé de física, entiendo que los huesos son cada vez más densos. Sólo eso justificaría un incremento de peso sin cambio de volumen.
Otro cambio que he notado es la obsesión de todos los que tenían mi edad hace 20 años por echar a correr. Vas al río a quemar un queme, y todo son cuarentones corriendo. Pero no carreras de 1000 metros, o detrás de tías… Cada vez corren más lejos y no he podido parar a ninguno para saber qué persiguen o de qué huyen. Las malas lenguas dicen que persiguen la juventud que se les escapa y otros dicen que huyen de la rutina diaria.
Yo sin embargo cuando corro es simplemente porque confío que en breve mi club se acordará de mí, se darán cuenta que soy imprescindible y me pedirán que me haga ficha para jugar federado.
Porque me encuentro más joven que nunca.
Mis hijos, sin embargo, se hacen mayores tan rápido que cualquier día me adelantan. Y lo de los triglicéridos lo tengo controlado, es cuestión, sólo, de caminar un poco más y comer menos queso curado.
Hoy es mi cumpleaños. Y por ello es el añoscumple de mi amigo Julián: Felicidades.
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