“Me obligan a ejercer de puta y encima he de pagar la cama”
Muchos ya lo sabíamos pero es bueno que lo recuerden.
La desaparición del valenciano como lengua fue pactada y sellada por Aznar (el que hablaba catalán en la intimidad), Pujol (el del seny dels Paisos Catalans) y fue aceptada por el cartagenero Zaplana (al que por su origen el problema se la sudaba y que estaba concentrado en el pelotazo conyugal de Terra Mítica) y puesta en marcha por Camps (el hombre cuya unica vocación fue cuidar a sus electores).
Ya lo sabíamos, pero es bueno que nos lo recuerde el propio Pujol:
en casa del empresario Fernando Ballvé en Madrid, donde Pujol expuso como condición irrenunciable que “no sea discutida y menos atacada la política lingüística de la Generalitat” y exigió poner fin a los ataques a la “unidad lingüística” de catalán y valenciano. “Aznar me dijo que estaba de acuerdo y me indicó que hablase directamente con Eduardo Zaplana”, entonces presidente valenciano, quien le ratificó la unidad lingüística, según recuerda en el libro.
La verdad es que es doloroso. Eso ya lo sabíamos, pero este señor tiene la poca desverguenza de ponerlo en negro sobre blanco. Quizá con más menos verguenza todavía Zaplana en sus memoria pondrá que bajarse los pantalones para escalar era más fácil que nada pues después de hacer eso, probablemente para irse a Madrid, allí lo hicieron ministro de trabajo y se bajó los pantalones con la reforma que hizo pimentel.
A los valencianos como rendimos nuevas glorias a España, nos toman por el pito del sereno. ¿que le vamos a hacer?
Pues a mí me da que, al final, lo de ofrenar noves glóries a Espanya, como no cambien, se va a acabar.