He estado toda la pasada semana en Bolonia, disfrutando de la Mortadela y de la huega de los Franceses.
Como simultáneamente estoy con la creación y dirección de nuevos títulos, aproveché el tiempo como pude para ilustrarme sobre el “Proceso de Bolonia”.
Nada. Niente. Nothing. Rien. Res. Nichts. Nada.
En la città de Bologna no hay un mísero sitio donde escupir, lanzar zapatos o al menos pegar un chicle en homenaje a los políticos que inventaron la hecatombe. O al menos los nativos no saben nada de esa historia.
Hay torres inclinadas, torres a medio construir, torres enteras, universidades, italianos, catedral e iglesias, calles muy bonitas, pizzerias… Pero nadie sabe nada del proceso de Bolonia.
No han alterado sus planes de estudio, tampoco lo han hecho los alemanes, ni los ingleses, ni los franceses… Algunos han cambiado los nombres a lo que tenían. Otros ni eso.
Pues eso, “Bolonia, miró al soslayo, fuese y no hubo nada”
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