Una de las características del comportamiento hiprógrita es el reparto de carnets.
Un carnet es la versión de bolsillo de una ideología. Un modo para hacer manipulable e inteligible la ideología del otro, y así evitar tener que hablar con él.
A la hiprogresía el repartir carnets le mola. Y el que más le mola es el de inculto.
El otro día unos descontentos con el régimen (y su jefe) gritaron durante el homenaje a los caidos en el desfile de las fuerzas armadas. Probablemente unos maleducados.
La hiprogresía rápidamente repartió algunos carnets: fachas, ultras… e Incultos.
El de inculto es el carnet favorito. Cualquier cosa que escape a su capacidad de comprensión se despacha con un “carnet de incultura” y a otra cosa mariposa.
No es un rollo de foros de internet, o de “latiguillo”.
Personas de carne y hueso me han dado libros para que lea y me “culturice” en aspectos tan dispares como la religión, el valencianismo o el consumo de drogas.
He de reconocer que al principio me ponía muy nervioso, e incluso he llegado a discutir con el otro, sobre el número de idiomas que hablaba o los libros que había leído.
Afortunadamente me voy haciendo mayor (un poco de cera en las orejas es otra de las claves para la felicidad). Ahora me leo los libros que me dan, aunque sólo sea para demostrarles que ellos (los cultos) no los leyeron.
Propongo a los amables lectores del blog que cuenten cuando fueron llamados incultos-o te miraron con lástima o displicencia- por última vez. Quiero comprobar una hipótesis: En estepais si no te llaman inculto, es que eres un inculto o un heredero sociológico de la cheka.
PD: Yo nunca hubiera abucheado en el momento de la oración por los caídos. No soy tan inculto.
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