“Cuando el hogar deja de ser un lugar de acogida al extraño se convierte en madriguera. cerrada al exterior su único destino es quedarse vacía y convertirse en un agujero de residuos orgánicos” (Manipulación y extensión de una bellísima expresión de Higinio Marín)
El otro día antes de una reunión, y mientras se quejaban de lo mal que estaba el mundo, alguien me preguntó:
- ¿pero tú cuántos hijos tienes?
Yo respondí: – Tres.
De modo explosivo me contestó: – ¿eres del Opus o qué?
Jijijaja, el “compañero” comentó que él había calculado que su hijo le había costado un Ferrari.
Los otros tres (dos hombres y una mujer todos con un hijo cada uno en edad adolescente) siguieron al ataque.
En un momento dado me preguntaron algo así como: – ¿qué esperas sacar de ellos?
Pensé “que te paguen la pensión” pero luego dije : “soy feliz cuando los veo despertarse por la mañana”.
Y ahí se acabó la conversación: con un suave y flojo… “poco más que eso sacarás”.
Los que han pasado por aquí han opinado