Hace unos días publiqué un post donde vertía una cierta información sobre los costes de la universidad.
He seguido investigando y parece que los números no son tan claros. Según este blog, que cita estudiosel coste de cada estudiante en promedio en España es de 7000 euros. Parece que el coste depende mucho de la edad de la Universidad. Lo cual es lógico según el procedimiento de contratación y retribución de profesorado en España. Todos los profesores cobramos lo mismo según categorías y somos personal público. Cuanto más mayores más trienios, cuatrienios, quinquenios y sexenios se añaden a nuestro sueldo básico.
Lo que es curioso es el tema de cómo se financia eso. Si bien la Universidad paga según precios públicos en función de los profesores, la Universidad cobra en función de alumnos aprobados (esto no es estrictamente así pero casi) pues un criterio fundamental es ”La cantidad de alumnos a los que se prestan servicios de formación en los distintos tipos de estudios,” (pag 9 del plan plurianual de la financiación en la Comunidad Valenciana.)
Hasta ahora nada diferente. Teniendo en cuenta que quienes negocian son funcionarios lo que han hecho ha sido adaptar el precio al coste. Mediante un procedimiento matemáticamente complejo.
Una particularidad del procedimiento es que, dicen que, las universidades cobran menos por un alumno matriculado en segunda convocatoria (los repetidores). Supongo que eso lo hacen para fomentar la eficiencia y la calidad de la enseñanza.
Lo que provoca el perverso efecto de que las universidades como institución presionan al profesorado para que sea eficiente y de calidad aprobando al máximo número de MATRICULADOS posible. Así el alumno tiene altas probabilidades de aprobar al matricularse, independientemente de que se presenten o no.
Cuando a un responsable le dices que si es eso lo que has de hacer (aprobar al máximo número de alumnos posible) te dice que confía en tu profesionalidad para hacer lo correcto.
Pero hay otro modo de gestionarlo.
Calculas el coste que por alumno tiene la docencia. Y le dices al alumno que pague a la Universidad lo que vale su educación. Y luego le devuelves al alumno QUE APRUEBE todo el dinero que puso.
En ese caso la presión estaría sobre el alumno y no sobre el profesor. Y habría que seguir confiando en la profesionalidad del profesor para hacer lo correcto.
Esa solución que transfiere una imagen fiel del coste es la que aplica en muchos países del mundo… Pero supongo que la hiprogresía española estará en contra por algún motivo.
Los que han pasado por aquí han opinado