La Madre Teresa será Santa pero no es una Intelectual

Hoy la Iglesia Católica canoniza a la Madre Teresa de Calcula tras calificar a esta buena mujer fue Santa y podrá ser venerada en cualquier lugar del mundo.

Pero tras leer este verano Intelectuales de Paul Johnson (http://www.quelibroleo.com/intelectuales) creo que es interesante destacar que la Madre Teresa no puede ser calificada como intelectual.

Por un motivo obvio. Aunque decía amar al Hombre (cuya realidad conocía) no parecía amar a la Humanidad (concepto que le era bastante ajeno). Y sus graves problemas le provocó.

Dos son las características de un buen intelectual (Rousseau, Brecht, Tolstoi, Marx, Sartre…) ama profundamente a la Humanidad (aunque aproveche para abusar de su prójimo) y desconoce la Realidad en la que el Hombre vive (aunque escriba los libros que quiera escribir).

 

Lo hace porque le gusta: Ya está pagado con eso.

Manolo es un apasionado del futbol. Trabaja en una empresa que le paga bien por estar de 7 a 3. Luego tiene todo el día libre. Por eso comenzó hace 15 años entrenando al equipo de sus hijos porque no tenían entrenador. Desde entonces dedica cuatro tardes de la semana a entrenar a chavales en el club del barrio.

El club cuando empezó eran dos equipos de chavales, pero comenzó a crecer. Hace 10 años hubo que contratar a alguien para que le ayudara a entrenar. Buscaron a un chaval que estudiaba educación física para ser entrenador y así le podía ayudar unas horas.  20 euracos a la semana por 3 horas de entrene y partido no es mucho. Cada dos o tres años cambian a los entrenadores de apoyo y si alguien lo hace mal lo echan y ya está.

Una vez, hace 8 años, el resto de la directiva le propuso a Manolo cobrar. Él rechazó la oferta argumentando que lo hacía porque le gustaba.

Manolo tiene fama de ser un tipo muy “entregado” y se nota que le gusta. Le gusta preparar los entrenes (“lo hace en el curro”), le gusta tener que llegar media hora antes para comprobar que está todo abierto (“y así se hace su cervecita”); le gusta educar a los maleducados niños de los demás (“como sus hijos ya son mayores así se desfoga”), le gusta invertir el sábado por la mañana en entrenar los partidos (“en realidad no tiene nada mejor que hacer”).

Manolo se paga los desplazamientos de su bolsillo (“total son 5 o 10 euros y hubiera ido igual porque le gusta”). También parece gustarle que los niños de los demás entren sudados en su coche después del partido (“su mujer es una santa”), repartirlos a sus casas a las 14:30 cuando acaba el partido (“es un momento”), e incluso llevar la ropa sucia en el maletero para que la limpien en una lavandería (“lo hace para ayudar, la lavandería es de un primo suyo”).

Le debe gustar todo eso porque lleva 15 años haciéndolo.

Aunque cada vez tiene el carácter más complicado. Y por eso hay gente que piensa que habría que “quitarlo”, porque está empezando a creerse que él es el club.(“Si hay que pagar 20 euros a un chaval para que entrene pues se hace, no es tanto dinero”).

¿qué carrera elijo? (revisited)

Estamos a final de mayo, y alguien me pregunta que qué debe estudiar su hijo.  No es el día de la marmota, aunque se repite anualmente. (https://josepe2013.wordpress.com/2015/05/31/que-carrera-elegir-la-duda-existencial-del-joven-de-17-anos/)

A medida que pasa el tiempo se me antoja más difícil la pregunta. Debe ser porque cada vez está más cerca el momento en que la respuesta a esa pregunta tenga efectos reales en alguien demasiado cercano.

Si la pregunta me preocupa, la respuesta me acongoja. No tengo muy claro ni siquiera  para qué sirve conocer la respuesta. Vivimos en momentos inciertos. Mucho más inciertos que cuando yo tuve que tomar esa misma decisión.

Pero en el fondo veo cómo las decisiones que tomé respecto a mis estudios no fueron excesivamente meditadas, o fueron meditadas con datos inútiles e incluso falsos. Sin embargo no puedo quejarme del resultado final.

Quizá es que entonces daba igual. Era otra época en otro entorno. Entonces había poca oferta. Sin embargo ahora tenemos mucha oferta. Demasiada.

El exceso de oferta puede bloquear al decisor que tiene más oportunidades de elegir lo equivocado. Porque creemos que hay algo acertado.

Me preguntan qué debo saber para encontrar trabajo y prosperar. Siento mayor zozobra, pues me encuentro ante una mayor incertidumbre. Estudiar algo tiene 4 años de vida. “encontrar trabajo y prosperar” en el año 2020 es la eternidad.

Dicen que los judíos eran artesanos porque su conocimiento y su destreza en el manejo de las herramientas eran lo único que se podían llevar con ellos cuando los expulsaban de un territorio.

  • Hay que saber idiomas… eso te lo llevas contigo, donde quiera que vayas y te permite entenderte al llegar.
  • Hay que tener una cultura suficiente como para poderse acoplar a cualquier conversación con quien sea que te encuentres.
  • Hay que saber hacer presentaciones y convencer a gente de que eres una propuesta ganadora.
  • Hay que saber negociar, abrir oportunidades y convertirlas en realidades en las que salgan todos (incluido tú mismo) beneficiados.
  • Hay que saber formar parte de un equipo de personas y eventualmente ayudar a dirigirlo para que consiga sus objetivos.
  • Y por último, hay que saber darle órdenes a un ordenador. Eso o te las dará él a ti.

El otro día me comentó un amigo empresario que él iba a  concursos de debate para ver hablar a gente antes de contratarlos.

Otro amigo profesor me indica que montan   “concursos” en los que un grupo de alumnos intenta resolver problemas y un grupo de empleadores les ve actuar antes de contratarlos.

Recibo correos de amigos que me pide “gente buena” y se fían de lo que les digo. Y yo les recomiendo aquellos que me parecen “buena gente”.

¿qué estudiar para tener trabajo? Cada vez veo más difícil la respuesta.

¿qué aprender para ser y sentirte útil? Esa creo que es más fácil.

El dilema de los Carlos y los Danieles.

He vivido recientemente una experiencia muy curiosa.

Me he comportado con un subordinado, como mis jefes se comportan conmigo. Y he encontrado una cierta disfunción en mis razonamientos en las dos direcciones (básicamente me he enfadado en ambas direcciones simultáneamente).

Paso a reflexionar sobre el tema para ver si aprendo algo.

Dadas las características de la organización en la que trabajo tengo una gran autonomía para hacer lo que considere oportuno en el tiempo que no tengo regulado.

Supongamos que tengo 4 horas diarias reguladas.

Las 8 horas de más que tiene el día laboral las puedo dedicar a lo que quiera.

Hay un primer tipo de personas (afortunadamente escaso) que no hace nada durante esas 4 horas que tiene de margen. No importan en este análisis pero les llamaremos Adán.

Hay un segundo tipo de personas (bastante elevado) que no hace nada que no esté retribuido directamente (con retribución me refiero a un reconocimiento más o menos explícito por parte de un “jefe”). Llamémosles Batiste.

Un tercer tipo de personas  dedica su tiempo a buscar alguien que le retribuya el trabajo que quiere hacer… Deambula, hace pasillos, lobby, mamonea… como le queramos llamar. Cuando consigue ese recurso busca a alguien del grupo 2 y le pasa la tarea (o lo hace él mismo). Personalicémoslo en Carlos.

Un cuarto tipo utiliza esas 8 horas de margen en hacer cosas  que nadie le ha pedido, y en muchas ocasiones sin decírselo a nadie (porque no tiene la obligación). Estos son el principal objeto de la reflexión. Por poner un nombre les llamaremos Daniel y son unos outsiders.

Daniel dedica (además de sus 4 horas reguladas) 8 horas diarias en hacer lo que  hace porque lo considera interesante, importante o porque le gusta. Quizá interpretó mal una orden o un deseo. Quizá se levantó por la mañana con una iluminación.

Daniel dedica su tiempo (y el de su familia) en sacar adelante su proyecto. Una vez lo consigue, levanta la cabeza y mira alrededor.

Daniel en ese momento descubre que hay recursos en la organización que se están repartiendo y no se los están dando a él (básicamente porque no los había pedido)

Es incluso posible que los recursos se los repartan a los Carlos (y que generalmente ejecutarán los Batiste de aquella manera, sin pasión, sólo por la retribución).

Este hecho demuestra que Daniel estaba bien encaminado.

Sin embargo al repartirse el recurso Daniel no están en el sorteo.

En la cabeza de Daniel surge la siguiente frase: Le van a dar a Carlos el reconocimiento por hacer mal lo que yo ya tengo hecho y además bien.

Según Daniel, lo lógico para la organización sería darle a él los recursos, porque así estarían bien invertidos (el recurso a cambio de algo ya realizado). Además piensa Daniel que con ese dinero dedicaría sus esfuerzos a mejorar lo que ya tiene, lo que sería mejor para todos.

Los que nos llamamos Daniel tendemos a enfadarnos.

Olvidamos que lo hicimos porque quisimos. En el enfado buscamos excusas que sólo sirven para decirnos a nosotros mismos que los demás son unos cabrones y unos aprovechados y que “así va España”.

Pero yo ahora no soy Daniel sino Zaqueo.

Soy el jefe de todos los Danieles y me pregunto (por el bien de la organización):

¿le sería más rentable a la organización pasarle los recursos a nosotros los Danieles? ¿puede una organización permitirse el lujo de no retribuir al que trabaja y trabaja bien?

Pero antes de responder a esa pregunta, como jefe me pongo a aporrear a Daniel:

  • La cuestión es porqué te enfadas si hiciste lo que quisiste porque quisiste cuando quisiste.
  • Si hubieras estado haciendo otras cosas que sí que te habían pedido, no habrías hecho lo que no te pidieron. Así que en el fondo, Daniel de la vida, ya estás pagado.
  • Si no fuera por la retribución no estarías haciendo lo que quieres con tu tiempo libre.
  • Cierto que la retribución es baja para lo que trabajas y la capacitación que tienes, pero la institución te hubiera pagado también si tu resultado hubiera sido inútil (o incluso nulo).
  • No sólo son necesarios muchos Danieles para que salga algo realmente útil para la organización. Además en cualquier caso la organización, si no te lo pidió, deberá regurgitarlo antes de convertirlo en digerible.

Total que empiezo a creer que Zaqueo tiene razón. Así que acabo con un antiguo chiste (que me cuento como  jefe a empleado), si inviertes el tiempo que te doy en reflexionar sobre cómo funciona la organización, pueden pasar dos cosas. Que la reflexión no sea útil o que la reflexión sea útil. Si no es útil no pasa nada, y si es útil pueden pasar dos cosas: que la pongas en valor o que no la pongas en valor. Si no la pones en valor no pasa nada, y si la pones en valor… : Eres como Carlos campeón!!!

Conclusión: El que trabaja porque quiere, su sueldo en ello tiene, y si no es bastante cobrar, basta con dejar de trabajar.

Conclusión 2: Si quieres hacer lo que te gusta  y al mismo tiempo cobrar, primero intenta vender  la pieza y luego ponte a cazar.

Como generar ideas para satisfacer a tu entorno.

El otro día un compañero me felicitaba por la cantidad de cosas que había hecho en una determinada actividad. Y me preguntaba por el secreto que tenía para generar ideas.

La verdad es no tengo un secreto sino un método. Busco modelos que orienten mi pensamiento y los utilizo todo lo que puedo.

Supongamos que alguien me pide ayuda sobre el desarrollo de un bar de copas (ni ha ocurrido, ni creo que ocurra nunca pues yo no voy a bares de copas, pero es el ejemplo que pongo en clase).

Muy probablemente si comenzara a pensar en eso dedicaría mucho tiempo a diseñar la barra, las luces, el tipo de música, las bebidas…. Pero eso sólo nos permite ver lo menos relevante.

Esa manera de enfocarnos nos concentra en el “qué” vamos a entregar. Asumiendo que la gente va a un bar de copas a tomar unas copas nos concentraremos en pensar en los hielos y las bebidas. Y desde mi punto de vista, la gente no va a tomar copas porque la copa esté buena. Puede conseguirla a mucho menos precio en el Mercadona.valor en uso

En este caso voy a utilizar el modelo de “behavioral attainment” de (Schuster,2010), y recomiendo combinarlo con el “prepositional analysis” de (Shoemaker, 2011).  El”behavioral attainment” lo teneis aquí al lado. Y el “prepositional analysis” consiste en someter todos los adverbios interrogativos (Qué, Quién, Cuándo, Cuánto, Dónde, Cómo…) a todas las combinaciones posibles con las preposiciones (A, ante, bajo, con…).

El modelo de (Schuster,2010) nos hace preguntarnos qué pretendemos de nuestros clientes. ¿qué queremos que hagan? Es la última columna ¿qué espero de los usuarios de mi bar de copas? ¿Que paguen? ¿que beban mucho? ¿que le digan a sus amigos que vengan? ¿que le den al like en el trip advisor? ¿que vuelvan la semana que viene? ¿que vuelvan en algún momento del año que viene? ¿que compren recuerdos?…

Pero como ellos no saben lo que quiero debo pedirselo explícitamente para que tengan el comportamiento deseado. ¿Quiero que paguen? Entonces tendré que cobrar. ¿Quiero que se lo digan a sus amigos? Se lo tendré que pedir ¿Quiero que me rellenen una encuesta favorable en el facebook? Pues les tendré que dar acceso a internet y pedirle que lo hagan allí mismo. No puedes pretender ganar unas elecciones sin pedir el voto. Cuando me casé hace veinte años fui mesa por mesa diciéndole a todo el mundo que el mejor regalo que le podrían hacer a mi mujer es salir a bailar, que le hacía mucha ilusión. Nadie recuerda una boda en la que más gente bailara durante más tiempo.

Para conseguir ese comportamiento necesito pedírselo (si no no lo sabrán) y además haber satisfecho sus deseos/necesidades. Es decir, mis clientes ¿qué querían obtener usando mi bar de copas? ¿querían conocer gente, beber el mejor bourbon, pasar un rato agradable, pasar el mejor rato de su vida, que les viera su jefe o que les viera la chica que les gusta? ¿por qué querían eso? ¿quién se lo había dicho? Dicen que una definición de calidad es lo que obtienes frente a lo que creías que ibas a obtener.

Y cómo se define qué es lo que han de obtener. Los procesos en los que se añade valor (pues de eso se trata) son de tres tipos: los de uso del producto (la bebida, la música, la luz, el olor), los de relación con sus pares, y los de relación con la empresa.

Empecemos por el valor que nos da la relación con la empresa. Recuerdo de cuando iba de bares que saludar al dueño del bar, y conocer/reconocer a los camareros hacía que tuvieras que volver la semana que viene, aunque fuera de visita. Un cocinero puede hacer una tortilla de acelgas, pero si sale y me cuenta la historia de los huevos y las acelgas, me la creeré. Steve Jobs lo tenía muy claro y cada cierto tiempo “salía” y nos explicaba cosas del estilo “cómo se usa mi Iphone”. Y los usuarios de apple babeaban. En las iglesias inglesas (y en muy pocas españolas) el cura sale a recibir y a despedir a los feligreses. ¿es eso importante? Para los cristianos no. Lo importante es la misa, lo demás son chorradas. Pero la realidad es que que el cura te pregunte tú quien eres, dónde vas, puedo hacer algo por tí… Te anima a volver sabes que además de la misa, tendrás una cara amable a la que saludar, y que además te ha dicho que te espera.

El valor que nos da la relación con los pares. Creo que es bastante obvio en un bar de copas que ese es el verdadero valor y no lo añejo que sea el ron. Así que pondré otro ejemplo: los que se compran un Apple se relacionan con los demás miembros de la comunidad, y esa relación (te envío esto o aquello, me he descargado lo otro, he probado esta otra cosa…) añade mucho más valor que el móvil en sí mismo. No digamos nada respecto de otras actividades como por ejemplo correr una marathon. ¿Por qué la gente paga 50 euros por correr diez kilómetros con otras 10.000 personas por un recorrido que si lo hiciera dos horas antes o dos horas después sería exactamente el mismo? Pues porque hay más gente. En un bar de copas eso se hace poniendo fotos de los clientes asiduos, fomentando que vengan niñas guapas, haciendo vídeos para que los pongan en las pantallas de tv, subiendo fotos al facebook o al instagram.

Y por último el valor del uso del producto. En una copa es fácil. O no. Está la calidad del whisky, la forma del vaso, la limpieza del camarero, la sonrisa de la camarera, la cantidad de hielo, la limpieza del local…

Y ahora, sólo al final de haber decidido que quieres hacer, puedes entrar a diseñar, fabricar y entregar el producto. O parte del mismo. Porque el producto (eso que se sirve) es todo eso y mucho más.

Aunque tampoco hace falta estar toda la vida planificando, ni tenerlo todo clarificado, basta tener claras muchas opciones antes de empezar y luego ir poniéndolas en marcha una detrás de otra.

Quizá haciendo un análisis de qué es imprescindible frente a qué es importante. Quizá analizando su pertinencia en cada momento. Quizá revisando cada día qué se hizo bien y qué se pudo haber hecho mejor…

Pero eso ya no es diseño, eso es  ejecución. Y lo que me habían preguntado era de dónde me salían tantas ideas, si en el fondo no sé nada de bares de copas. Lo único que tengo es un modelo alrededor del que pienso para no dar vueltas y vueltas sobre la nada. En este caso el diagrama de (Schuster, 2010) con el prepositional analysis de (Shoemaker, 2011)

Los beneficios en las instituciones que no pueden tener beneficios

¿Qué es el beneficio?. Una visión bastante reducida de la vida nos dice que es la diferencia entre los ingresos y los gastos.

En nuestra pequeña y distorsionada visión del mundo, dominada por el capitalismo , no se concibe una empresa sin un objetivo de beneficios.

Pero, afortunadamente, una empresa es “Acción o tarea que entraña dificultad y cuya ejecución requiere decisión y esfuerzo” y el mundo no sólo se debe ver bajo la óptica del más duro capitalismo.

Hay instituciones, muchas, que no pueden tener “beneficios”.  Por ejemplo la Administración Pública, las asociaciones sin ánimo de lucro, fundaciones…

Dado que no pueden tener beneficios un presupuesto adecuado debiera intentar que sus ingresos fueran iguales a sus gastos. Pero, desafortunadamente, las previsiones de ingresos y de gastos son sólo previsiones, y además tienen “calendarios de ejecución” diferentes, que originan desfases.

¿Qué ocurre cuando  los ingresos son mayores que los costes de manera sostenida o cuando los tiempos de ingresos y gastos se desacoplan?

En ese momento aparece el innombrable en la acción social: los beneficios económicos.

Pero, qué hacer con ellos, si por definición: “No puede haber beneficios”.

Maldito superávit.

El gestor que lo ha provocado se enfrenta a una pregunta terrible: ¿qué hacer con el resultado de mi gestión: “el exceso de dinero”?

Se le abren, en el momento de plantear el presupuesto del año siguiente, dos opciones: Reducir las entradas (ingresos) o Incrementar las salidas (gastos).

Descartando la opción de reducir las entradas,  el incrementar las salidas se puede hacer de dos modos. Incrementar los gastos corrientes o Invertir.

Veamos el siguiente ejemplo:

Supongamos que tenemos un gerente de una asociación sin ánimo de lucro con un sueldo  y que la asociación cumple su función en un local alquilado.

El gestor (un buen gestor que ha generado diferencias positivas de caja) llega al final de año.

Al plantear el presupuesto del año siguiente, previendo que tendrá los mismos ingresos que este año el buen gestor debe decidir entre subirse el sueldo, contratar más personal para que le ayude o comprar el local en el que trabaja la asociación.

Si propone la contratación de más personal (o se sube el sueldo que también sería razonable pues el beneficio es el resultado de su buena gestión), se ha resuelto el problema original: Los beneficios.

Si utiliza el beneficio obtenido para comprar el local en el que trabaja, lo que también es muy razonable, se ha resuelto también el problema original: los beneficios.

Pero el efecto en los años siguientes sí es diferente.

Si se mantuvieran los ingresos no pasaría nada, pero si hubiera una caída de los mismos incurriría en pérdidas… y eso sería un problema que debiera resolver buscando más ingresos (por ejemplo exigiendo subvenciones) o despidiendo personal ( lo de bajarse uno mismo el sueldo es para casos extremos).

La inversión del superávit en comprar el local implica que el año que viene no habrá que pagar alquiler.

Y por ello, si no hay caída de ingresos, puede que la diferencia entre ingresos y gastos sea mayor el año que viene. Y tendrá que volver a tomar la decisión de invertir que le podrá generar más superávit (recordemos que los beneficios no pueden existir), y por tanto conducirá a mayores inversiones (y vuelta a empezar).

El resultado de la decisión de invertir (en inversiones productivas) será el crecimiento en la actividad.

El resultado de la decisión de incrementar la masa salarial es poner en riesgo la capacidad de sobrevivir.

Corresponde al órgano rector decidir cual es el camino que se quiere seguir (estrategia).

Corresponde al buen gestor ejecutar la estrategia convenientemente.

***

Hay  instituciones (empresas en un sentido muy amplio) que pueden ser “gestionadas” sin el ánimo de generar beneficios para el emprendedor, empresario o promotor…

Es el caso de administraciones públicas, empresas de carácter social, fundaciones o asociaciones sin ánimo de lucro…

Estas “instituciones”  también se “gestionan”. Mejor o peor, pero se gestionan. Y nuestro esquema capitalista de “beneficios” no debe hacernos creer que no se deben gestionar bien. Lo que incluye la decisión implícita o explícita de qué hacer con los “beneficios” que deberían existir si no queremos poner en riesgo la institución.

****

Concluyo con un ejemplo vivido que tantos años después me sigue dejando noqueado.

Yo he visto con mis ojos y escuchado con mis oídos, cómo se acusaba a un gestor de una organización pública de “poco-menos-que-prevaricador” porque NO gastaba lo suficiente.

Según el “reprochador”, mi amigo el “poco-menos-que-prevaricador” no estaba haciendo un uso adecuado del dinero que se ponía a su disposición si en lugar de “gastarlo” lo ahorraba.  Porque “si no necesitas dinero lo dices y el año que viene te asignaremos menos”.

Así vamos.

¿qué carrera elegir? La duda existencial del joven de 17 años.

Cada cierto tiempo alguien me pregunta sobre estudiar en la universidad, qué estudiar, dónde estudiar…

Vaya por delante que creo que lo importante no es la carrera que eliges sino la pasión que le pones a trabajar como una bestia, aprovechando al máximo el tiempo del que disfrutas…

Pero ya se sabe que eso no es una respuesta. Así que me hago otras preguntas con el ánimo de seguir confundiendo. ¿en qué trabajará la gente en el 2025? ¿habrá trabajo tal y como lo entendemos ahora? ¿cuantas veces alguien tendrá que volver a estudiar durante su vida en las próximas décadas? En cualquier lugar del mundo mi recomendación sería estudiar una básicas como grado, y luego hacer un muy buen máster…. Pero ¿en España?

Personas de 17 años, sensatas, con buenas notas, que no tienen una vocación definida y que las charlas que las universidades dan les emocionan, pero no saben muy bien qué hacer con esa emoción.

Me parece que hay un paquete de 3 preguntas que uno se debe hacer. Más que nada porque pueden aumentar su confusión.

Creo que hay que visualizar tres cosas:

1) ¿cómo y dónde te ves en 10-15 años?

2) Mientras estudias, ¿prefieres vivir en casa de tus padres o crees que debieras salir del nido?

3) ¿tienes una vocación definida y estas dispuesto a morir de hambre por ella?

1) ¿cómo y dónde te ves en 10-15 años?

Se me ocurre que a la hora de elegir carrera uno tiene que pensar en cómo y dónde se ve en 10 -20 años. Por ejemplo, si quiere en 10 años estar trabajando en Valencia y sobre lo que ha estudiado probablemente no debiera estudiar Ingeniero Aeroespacial puesto que no hay ninguna empresa aeroespacial en la comunidad valenciana (bueno sí hay 2 pero una no contrata ingenieros aeroespaciales). Si te miras en 15 años y te ves a gusto de becario en alguna universidad del mundo mundial puedes estudiar biología sin problemas. Aunque tendrás que estudiar mucho para poder optar a becas posgrado que le permitan competir con los mejores del mundo.

2) ¿prefieres vivir en casa de tus padres o crees que debieras salir del nido?

Muchas veces las carreras que uno está dispuesto a estudiar son aquellas que le permiten que su madre le siga haciendo la cama todos los días y que por la noche el san jacobo con patatas siga estando en su punto. Como mucho si en tu pueblo no hay universidad, la carrera a elegir debe permitir volver cada viernes con toda la ropa por lavar y que te traigan con los tuppers llenos de comida el domingo por la noche.

Existe una alternativa intermedia, estudiar el grado cerca de casa con posibilidad de erasmus, y hacer el máster en algún lugar del mundo. Pero aún eso lo has de planificar.

3) ¿tienes una vocación definida y estas dispuesto a morir de hambre por ella o prefieres un trabajo más seguro?

Se me ocurre que uno puede querer estudiar algo porque quiere hacer algo concreto, porque quiere tener un cierto futuro laboral o porque una carrera le resulta estimulante.

Hay títulos que se sabe para qué se estudian: medicina, enfermería… Son carreras que el alumno corre sabiendo donde viene y dónde va. Habrá que saltar muchos obstáculos, pero valen la pena si quieres ser médico o algo así…

Hay algunas otras carreras como Ingeniero de Organización Industrial, Mercadotecnia, Contabilidad, informática.. que tienen empleabilidad asegurada para exactamente lo que han estudiado, aunque el alumno muchas veces no sabe en qué se ha matriculado. Sabe que suena a empresa, sabe que suena a trabajo…

Hay títulos que te conducen a una situación laboral 99% segura: Ingeniero Industrial, Licenciado en Derecho. Son carreras que el alumno acaba y tiene trabajo y además lo tiene en lo que ha estudiado. Bueno, en realidad, tiene trabajo en lo que ha estudiado porque la carrera es muy comodín…

Hay otros títulos que te conducen a una in-empleabilidad segura en tu entorno próximo. Al acabar te exigirán que te largues de  España a buscar trabajo o que busques trabajo en otra cosa… Muchos de esos títulos son deseados por los alumnos porque son muy glamurosos, así que España invierte en ellos para que desarrollen su actividad en otro país, y paguen impuestos allí.

Hay títulos que tenerlos no tiene una utilidad definida. Al alumno le gustan e porque un profesor de bachillerato le explicó muy bien las bases: filosofía, geografía, ciencias del mar,  biología… Ni alumnos ni profesores hablan de la empleabilidad sino de la importancia de aprender cosas útiles para la humanidad. Para la humanidad sí,  quizá no tanto para los individuos en el corto plazo… Los que estudian esto tienen que estudiar también en el futuro a qué se van a dedicar.

Y luego están los títulos que denomino trampa: los títulos que uno estudia porque le dicen que va a encontrar mucho trabajo y finalmente lo encuentra, pero lo encuentra en aquellas áreas en las que había una carrera para eso, pero no le pareció glamurosa en su momento (por ejemplo Ingenieros Mecánicos que acaban trabajando de Ingenieros de Organización Industrial, o Licenciados en Comunicación Audiovisual que acaban trabajando en temas de márketing (ventas)…


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