Abraham, Talión y la Inquisición.


Como indicaba en un post anterior Ma José en la época de Abraham era bastante típico ofrendar al propio hijo a los dioses. Así que Abraham, en un acto que hoy nos parece aberrante, se comportó de manera que a nadie le pareció extraño.

Los Romanos (padres legales de nuestra civilización) comenzaron con la ley de las doce tablas a separar el ius del fas. Entre otras cosas admiten como un avance la “Ley del Talión“. “Ojo por ojo y diente por diente” era un avance en una época donde la desproporción en la venganza era manifiesta.

Leía el otro día en mi periódico progresista de cabecera, cómo atacaban a Benedicto XVI a cuento de que decía en este vídeo que le gustaba el término de “Gran Inquisidor”.
.
El texto del artículo que no linko por vergüenza ajena, se solazaba en el insulto a BXVI (no esperaba menos de ellos). Pero, casi le doy las gracias por haberme abierto este nuevo mundo etimológico.
Inquisición viene de “inquirir“, ” escuadriñar, investigar hasta el detalle.
En inglés enquiry se utiliza todavía de manera común.
Así que la inquisición era la “que preguntaba”
La inquisición fue el primer tribunal en el que al acusado se le preguntaba, hasta ese momento en la Edad Media, al acusado se le ejecutaba. Pero además es que al acusado se le ponía un abogado, y luego ejecutaba la autoridad civil.
Cierto es que hubo muchos errores y muchas personas que fueron muertas violentamente. Pero también es cierto, que algo de bueno tenía el sistema cuando los reos “se acogían a sagrado” para que los juzgara la inquisición en lugar de que los condenara el noble de turno.

Juzgar con los ojos de hoy, circunstancias de hace siglos, es simplemente ser incapaz de ver lo mucho que hemos mejorado, gracias, entre otras cosas, a la ley del Talión o a la Inquisición.
Por absurdas que nos parezcan.
Por cierto que el documental sobre BXVI del History Channel está aquí (en italiano).




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7 Responses to “Abraham, Talión y la Inquisición.”


  1. 1 MariaJose 21 abril 2010 en 8:09 pm

    Hola, Josepe. Pues sí que has tocado un tema interesante y, qué casualidad, estoy leyendo ahora este libro:
    http://www.homolegens.com/catalogo/2010/106-inquisicion-y-confianza

    Tienes razón en que los hechos deben juzgarse según los parámetros de las épocas en que sucedieron pero yo creo que la Inquisición no tiene justificación cristiana ni en su época. Justificación mundana sí tiene y de que fue un avance para la justicia humana, como tú explicas muy bien en tu artículo, no tengo la menor duda. Ahora bien, en el libro que he citado antes grandes pensadores defienden el uso de la fuerza contra la herejía.

    Por otra parte, no deja de ser curioso que los que más berrean diciendo que la Iglesia debe adaptarse al mundo, de hoy en día se entiende, luego la ponen a caldo con el tema de la Inquisición, institución creada precisamente porque la Iglesia “se acercó al mundo”. Además, estas personas también suelen dar pábulo y difunden toda la leyenda negra inventada por los protestantes centroeuropeos (siempre habla quien más tiene que callar).

    Además de las falsas ideas que tú ya has anotado, hay muchas más. Como soy mujer, añadiré cómo la Inquisición trataba a las brujas, tema recurrente entre las feministas y los feministos (a los que sufro con resignación cristiana):

    http://www.elmanifiesto.com/articulos_imprimir.asp?idarticulo=1304

    Me apuesto café, copa y puro a que las femistas y los feministos, transportados a aquella época gritarían: “¡Quemad a las brujaaaaas!” que era lo que se llevaba en el mundo. Y llamarían hereje a don Alonso de Salazar, seguro. Y lo querrían quemar.

  2. 2 josepe 22 abril 2010 en 11:13 am

    Ma Jose, los mismos que buscaban a los brujos en la Edad Media los buscan ahora. Y los buscan en el mismo sitio por los mismos motivos. Los y las brujas eran los responsables de que hubiera catástrofes naturales: enfermedades, sequías, terremotos, huracanes e inundaciones. Y siguen siéndolo. ¿qué si no es el movimiento por el cambio climático? o el culpar a la Iglesia de la superpoblación o la difusión del SIDA. Búsqueda de brujas y poca ciencia. Como en la Edad Media, pero con tele.

  3. 3 MariaJose 22 abril 2010 en 8:42 pm

    Pues sí, estoy de acuerdo en que algunos inquisidores coincidirían, sólo que ahora su “fe” es otra. Sin embargo, todos los inquisidores no eran así, de hecho don Alonso de Salazar no es una excepción única. No se puede olvidar que los inquisidores eran dominicos, con todo lo que eso implica en el razonamiento y la lógica. Yo creo que los “nuevos inquisidores” están más asociados a la chusma que quería quemar a las brujas que a los inquisidores.

    Por cierto, a mí también me gusta Gran Inquisidor, lo de prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe me parece una estupidez, no se entiende nada.

    • 4 Lourdes 23 abril 2010 en 5:03 pm

      Lo que no entiendo es cómo algunas palabras pierden su significado original y derivan precisamente en lo contrario. No lo entiendo, aunque imagino el proceso: algún iletrado (el de turno, en la época histórica que corresponda) usa impropiamente alguna palabra que quiere distorsionar por alguna estúpida consigna promulgada por un iletrado mayor y, ya sabéis, “una mentira repetida mil veces se convierte en verdad” (¿Esta frase estará en el Eclesiastés? :-)).

      Actualmente lo vemos todos los días: los vagabundos mentales actúan de la misma forma que en la Edad Media pero ahora salen por la tele :-).

      Por cierto, a mi también me gusta lo de Gran Inquisidor. Para mi esta palabra refleja el orden y la defensa de la ortodoxia.

  4. 5 donan 23 abril 2010 en 7:12 pm

    Por lo que yo sé, la Inquisición española (habitualmente la más denostada por la leyenda negra) tuvo su origen en un razonamiento de lo más “simple”: puesto que la herejía y la falsa conversión eran delitos civiles de índole religiosa los reyes católicos pensaron que la fuera la autoridad eclesiástica quien dictaminara la existencia o no de ese delito para castigarlos de auerdo a las leyes del reino. La Iglesia puso algunas condiciones:

    Las confesiones obtenidas bajo tortura no eran validas. La tortura era un castigo y debía realizarse en presencia de un médico. (estremece escribir estas cosas, pero en fin, eso si que es mentalidad de la época)

    La confesión del delito llevaba consigo la absolución con una penitencia adecuada (el famoso sambenito)

    Las denuncias anónimas no eran tenidas en cuenta.

    Por primera vez (hasta donde sé) se introduce la figura del abogado defensor.

    En general, fruto de la inquisición de los inquisidores hubo en los 4 siglos de existencia del tribunal muy pocas sentencias de muerte.
    Hubo algunos fanáticos (como Deza en Sevilla) al frente del tribunal en España que causaron estragos y un clima de miedo considerable, “aunque” duraron poco. Y sonoras meteduras de pata como la del arzobispo Carranza, Fray Luis de León o el miedo en el cuerpo que le metieron a Santa Teresa de Jesús, que tuvo, sin embargo, la habilidad de camelarse al gran inquisidor de su época y hacerlo ferviente partidario suyo.
    Por otra parte, algunos piensan que la inquisición española evitó que estallara en España la guerra de religión que asoló Europa. Pero claro, el fin no justifica los medios ni siquiera retrospectivamente. No seré yo quien sea partidario de esos métodos, que hoy en día están tan en boga, aunque no es la fe lo que se juzga si no lo políticamente correcto.
    En fin ¿quien se atreverá a hacer un juicio histórico? La historia de los hombres es eso, historia de las hombres: todo está mezclado, lo bueno y lo malo. Los partidarios del determinismo (negadores de la libertad) tienden a juzgar todo y a encasillarlo todo. Pienso que el día del juicio final, le diremos a Dios: “Dios, mira, esto es lo que hay… Tú verás”

  5. 6 MariaJose 23 abril 2010 en 7:33 pm

    He estado dándole vueltas al artículo y he caido en la cuenta de que la mayoría de los santos dominicos han de tener alguna relación con la Inquisición. A la memoria me vienen sólo dos que seguro que fueron inquisidores: san Pedro de Arbués y san Pedro de Verona. Inquisidores y santos canonizados con gran aclamación popular. Sí, aclamación del pueblo, ese ente terriblemente oprimido por la Inquisición. Y los dos son mártires, asesinados por una conspiración de algunos nobles con algunos herejes. No, no los asesinó el pueblo oprimido, el pueblo era el que los vitoreaba y presionaba a la Iglesia para que los declarase santos.

    Me vuelvo a apostar café, copa y puro que si busco por internet encuentro un montón de documentos que se rasgan las vestiduras porque un inquisidor no puede ser santo. ¡Hale, todos al infierno, por inquisidores!

  6. 7 MariaJose 24 abril 2010 en 7:36 pm

    Hola, Donan, muy interesante tu comentario, que no sé por qué ha salido antes que el mío, pero discrepo del final. Yo creo que sí que se pueden hacer juicios históricos. En mi opinión, para que un juicio histórico sea correcto hay que considerar los parámetros de la época. Para mí, la diferencia entre la Inquisición y las checas, por poner un ejemplo, no son los métodos sino la época. En este sentido, la Inquisición fue un avance y las checas una regresión. Eso no significa que no hubiese abusos y fanáticos. Por recoger el ejemplo que tú pones, el inquisidor Deza, seguro que algunas personas tenían miedo, pero terror, lo que se dice terror generalizado, no lo creo. De hecho, el pueblo de Córdoba se rebeló contra el inquisidor. Además, según creo recordar, fue destituido y ¿acusado? por la propia Inquisición.

    Si la Inquisición hubiese sido una institución meramente humana mi comentario terminaría aquí pero no lo fue. Dije en mi primer comentario “la Inquisición cristianamente no tiene justificación ni en su época”. Esto no es que me contradiga a mí misma, es que la Inquisición formaba parte de la Iglesia y los cristianos de la época ya conocían toda la Revelación, no como Abraham que es el punto de partida que ha tomado Josepe para este interesante artículo. La Iglesia jamás debería haberse “juntado con el mundo”. Es un hecho histórico (:-)) que siempre que lo hace le es infiel a su Esposo. Si la herejía era un delito, que lo era, y los monarcas de Europa (y sus súbditos, no nos olvidemos del pueblo llano) querían castigarlo mediante la justicia civil, haberse apañado ellos. Ya sé que esta visión es muy simplista puesto que muchos pensadores y santos de la época, con los que no puedo ni compararme, defendían lo contrario pero yo lo veo así.

    Por resumir, la ecuación inquisidor = malo me parece más falsa que un euro de madera, lo que la mayoría de la gente cree saber sobre la Inquisición es un cúmulo de medias verdades y falsedades y hay que saber contestar cuando te interpelan como católica porque yo a mi madre la defiendo aunque se vaya de pendoneo por los barrios bajos. Eso sí, la defiendo con la verdad, para mentiras ya están los “nuevos inquisidores” (incomparables con los auténticos) y sus acólitos.


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