Archivos para 24 enero 2011

Nosotros los alimentamos, nosotros los educamos

Leo con pavor el resumen que de una entrevista a Peces-Barba le hacen en el libertad digital. He intentado ir a la fuente (Magisnet) pero como es de pago, no la he leído (aunque ya me la he pedido). Así que los comentarios por ahora son sobre el resumen (mi fuente que sí la ha leído dice que son ciertas).

Entre múltiples sandeces sobre la religión, me ha entrado el pánico al leer de este señor, que es Catedrático de Derecho Constitucional, que el Estado tiene el deber de educar moralmente a los niños.

Cuando tenga el artículo lo criticaré con más profundidad.

Ahora sólo me atrevo a desearle al Peces que pueda ver pronto la Gloria Divina en todo su Esplendor Ya sé que el no cree en el más allá, pero eso es normal, porque para un zangano como él, es muy difícil creer en una vida mejor.

Pero yo sí creo y por ello me permito deseárselo, a él, y a todos los que en ese tema piensan como él.

Todos esos émulos de personajes como Hitler, Stalin o Mao que en su obsesión por crear el hombre nuevo, decidieron que había que liquidar, literalmente, al hombre viejo.

Relajando el ambiente.

La gente que todavía trabaja me pregunta a menudo qué hago cada día, ahora que soy catedrático.
Un ejemplo lo clarificará.

El otro día fui al centro y entré en una tienda a recoger una cosa. No tardé ni cinco minutos.

Cuando salí, un policía municipal estaba rellenando una denuncia por estacionamiento prohibido.
Rápidamente me acerqué a él y le dije:
-“¡Por favor! que no he tardado ni cinco minutos…!” Y le comenté mi nuevo estatus.

Me ignoró olímpicamente y continuó cumplimentando la denuncia.

La verdad es que me pasé un poco y le dije que no tenía vergüenza.

Me miró fríamente y empezó a rellenar otra denuncia, alegando que, además, el coche llevaba los neumáticos en mal estado.

Entonces levanté la voz para decirle que me había percatado de que estaba tratando con el rey de los tontos del culo, que cómo le habían dejado entrar en la Academia de Policía….

Él acabó con la segunda denuncia, la colocó debajo del limpiaparabrisas, y empezó con una tercera.

No me arredré y estuve durante más de 20 minutos llamándole de todo. Él, a cada insulto respondía con una nueva denuncia.

Luego ya me largué, cogí la valenbisi y me volví a mi despacho.

Desde que ya no tengo nada que hacer, ensayo cada día cómo divertirme un poco.

Reirse y quedarse a gusto, es importante para la salud.

El hombre (o la mujer) y la búsqueda de la verdad (III)

“La realidad no es la verdad. La realidad son sólo detalles” (Sandor Marai)

La mayor parte de los seres humanos somos incapaces de mantener en la cabeza más de 7 cosas simultáneamente (eso lo ví en un programa de Punset). Y en general intentamos, en la discusión, vencer sin ser vencidos. Para ello dedicamos (esto me lo invento yo) 3 cosas a construir el argumento, 3 cosas a destruir el argumento contrario y 1 cosa a respirar.

En esas condiciones nuestra percepción de la realidad se limita a 3 detalles. Y esos 3 detalles no son la Verdad.

Si encima el otro hace como yo en el post de las mentiras e introduce ruidos para despistar, la discusión se convierte en un diálogo de besugos, donde el otro intenta explicar que maquillarse no es mentir, y que ZP no miente, simplemente expone su verdad.

En la Edad Media los pocos que estudiaban, cuando querían saber algo dejaban todo e  iban a la Universidad.

Allí avanzaban hacia el centro del Universo, la Verdad en forma de Teología.Todo (filosofía, economía, ética, derecho y hasta la medicina era teología aplicada).

Actualmente cada “científico” se limita a expandir el conocimiento alcanzando niveles de la periferia de la realidad jamás soñados. El físico de partículas no sabe nada de cosmología, el entomólogo lo desconoce todo sobre genética, un abogado del estado se atreve a decir en un escrito oficial que el relativismo es la base de la democracia, el informático de sistemas no sabe nada de bases de datos.

Pero, o casualidad de las casualidades, todos en este blog sabemos cual es la Verdad. Y parece como si  nos declaráramos anatemas los unos a los otros. Pero si eso es grave más grave es que nos atrevemos a afirmar que el resto del mundo “Busca la Verdad”

En realidad lo que piensa el resto del mundo sobre nuestra opinión es: “Están tarados estos frikis” (Un conocido entró en esta mi web hace cosa de tres meses, y en Diciembre me dijo completamente en serio: “porque te conozco que si no pensaría que se te ha ido la pinza”)

Quizá sí se fue definitivamente. O quizá no. Quizá se le fue al resto del mundo.

Detalles, pequeños detalles…

El hombre y la búsqueda de la Verdad (II)

Comenzaba con el anterior post sobre la búsqueda de la verdad, estableciendo que de hecho vivimos en una sociedad mentirosa, donde la mayor parte de nosotros, mentimos y aceptamos mentiras. (Otra cosa es que, según mi concepción de la vida, la Paz sólo se encuentra en la Verdad). Pero que la Paz se encuentre en la Verdad, no significa que la busquemos.

Vamos a suponer que hemos dado con el  hombre que sí busca la Verdad. Quiere vivir en la Verdad y quiere saber qué es verdad.

Un hombre normal, de esos que se pasan el día pensando si  Dios existe o es una afortunada invención humana, si la conciencia es una emergencia de un número suficiente de neuronas conectadas, si la bondad es anterior a la justicia, si la tierra es propiedad del viento, y todas esas cosas que podríamos denominar Verdad.

Un hombre que tiene una visión un punto más allá que debatir si Messi debió ser bota de oro,  si Rajoy es un pringado o si la ley de los fumadores es justa o injusta.

Vamos a suponer que ese hombre es un hombre normal.

Tiene que tener un trabajo con el que alimentarse, dedica un tiempo a su familia (es un hombre normal). Luego, el tiempo que le queda (a partir de las 10 de la noche) busca la Verdad.

Lee libros y participa en debates. Se descarga la wikipedia en busca de la verdad, y lee, y debate en los foros que están llenos de gente normal como él, que busca la Verdad.

Sinceramente, nadie en esas condiciones aunque busque la verdad la encontrará. No puede.

Ese hombre normal, que busca la Verdad, acabará rendido bajo miles de reflexiones conectadas parcialmente y parcialmente verdaderas.

Con un poco de suerte, tras mucho leer y mucho pensar (honestamente) se encontrará con alguien, también normal, que dice tener la verdad.

El otro hombre normal habrá construido su verdad a partir de otras miles de reflexiones conectadas parcialmente y parcialmente verdaderas.

Y comenzarán a debatir sobre temas de los que uno controla y el otro no tiene ni idea (o sobre los temas simétricos).

A esas alturas, dudo que se pueda llamar normal a ninguno de los dos hombres. Y estarán como Alonso Quijano una vez se le secó el cerebro.

El Hombre y la búsqueda de la Verdad (I)

Como contestación a un post anterior Fer replicaba a un comentario con una pregunta muy interesante. Si todo está tan claro, ¿por qué perdemos tanto tiempo intentando explicarlo?

Le faltaba añadir un “con tan poco éxito”.

Es un tema al que le he dado alguna vuelta, y sinceramente he acabado bastante mareado.

Se me ocurren varios posts diferentes para aproximarme al tema.

Y para no tener que organizarme comienzo con el más sencillo.

El Hombre no busca la Verdad.

Algunos hombres buscan la Verdad y la mayor parte buscamos otras cosas.

Los filósofos, los teólogos, los antropólogos y unos pocos más creen que los demás son como ellos. Verdaderos, coherentes, y con amor por el conocimiento, trasunto humano de la verdad.

Pero la realidad es que más que buscar la verdad, el ser humano ha aceptado como un hecho vivir en la mentira. Nos pasamos el día recibiendo mentiras y enviándolas.

Los políticos nos mienten continuamente y no pasa nada (ni siquiera voy a poner ejemplos).

Nos mienten los vendedores de coches, de seguros, de casas y los médicos y farmaceúticos que venden cosas que saben que no sirven para nada.

Pero no solo nos mienten, también mentimos.

Mentimos llamando a esa amiga “guapa” cuando sabemos que está horrible.

Mentimos implántandonos silicona en las tetas o los glúteos. Aunque sea mentira sabemos que así las tías están más buenas… y nos da igual que sea mentira.

Nos mentimos diciendo que este año sí que haremos deporte. Y sabemos que comprarse unas zapatillas nuevas no implica nada.

Le decimos a la gente que le acompañamos en el sentimiento, cuando en realidad ni siquiera sabíamos que su madre existía.

Prometemos hasta meter y luego de metido nada de lo prometido.

Nos pintamos las canas de negro, y adoramos a las mujeres que se maquillan para “estar guapas”.

Los atletas profesionales se dopan, los corredores de medio pelo se dopan, los jugadores de futbol de empresa se dopan.

Entramos al futbol con abonos personales e intransferibles ajenos.

Utilizamos las recetas de los abuelos para no pagar un poco más en las farmacias. Y si podemos esquivar pagar a Hacienda lo hacemos.

Si nos para la Guardia Civil tenemos mil excusas para explicar porqué no llevábamos el cinturón.

Nos llaman por teléfono a horas intempestivas y respondemos con un “no te preocupes estaba leyendo”.

Nos inventamos perfiles de facebook y curriculums profesionales que no se parecen en nada a nuestra realidad.

Copiamos en los examenes y nos inventamos excusas para no coger el teléfono de esa persona con la que no queremos hablar.

Se falsifican facturas, se inventan informes…

Si llegamos tarde al trabajo le echamos la culpa al despertador, si llegamos tarde a una cita la culpa fue del atasco.

En las reuniones no decimos lo que pensamos porque “no se discute con el jefe”.

Mentimos para sacar ventaja, para no tener problemas y muchas veces mentimos sólo por quedar bien.

En el fondo creo que seríamos incapaces de vivir en un mundo en el que nos dijeran: “Sabes que te digo: que tu rollo con el blog es una mierda”

Mauriac y Lot: no todo está perdido.

El otro día unos amigos me hicieron un regalo espectacular. Las obras completas en edición de 1953 del Nobel Francés y Católico Francois Mauriac

La verdad es que siempre es un placer que te regalen algo, y más concretamente libros, y más concretamente libros que saben a viejo, con hojas que hay que separar. Y más placer es leerlos.

He leído ya varias de las novelas del libro y me están gustando mucho.

Después del atracón  (me falta tomo y medio) me gustaría resumir mi impresión aquí y ahora.

No importa que todo esté hecho un asco, ni que todos estén hechos un asco, siempre existe la posibilidad de recuperar una a una a las personas, y esa posibilidad de recuperación no depende de la masa, ni de un grupo inmenso y numeroso, sino de uno. Corolario: el mundo iría mejor si los que se dicen Cristianos vivieran como Cristianos.

Confesiones de fe de grandes científicos

Me envía un amigo este power point. Se titula confesiones de fe de grandes científicos, y coge citas de algunos de los grandes científicos para indicar (entiendo) que no tenían incompatibilidad entre su fe y su razón.

Hay que comprobar muchas cosas de él… Por ejemplo decir que Darwin creía en Dios es un poco ucrónico. Cierto que estudió teología en la universidad (son sus únicos estudios) pero en realidad era ateo durante la parte final de su vida. Aunque también es verdad que el motivo principal de su increencia fue la no asimilación de la muerte de su hija (que por cierto a su mujer la hizo más devota).

En realidad muchos de los casos citados en el powerpoint son creyentes porque su época era creyente .

Y probablemente en muchos casos sólo siendo creyente se podía acceder a una canongía desde la que investigar. Aunque también los había que eran creyentes tras una profunda reflexión y además dejaron la reflexión escrita.
Pero que los grandes fueran creyentes no es un argumento. Si caes en las garras de los cientifistas siempre te dirán que los científicos actuales son mayoritariamente ateos.

Pero (atención al passing shot) ese tampoco es un argumento:  Siendo cierto que los científicos de antes eran mayoritariamente creyentes porque su época lo era, siendo cierto también que la mayor parte de los científicos actuales son ateos…

¿No cabría preguntarse si los científicos son ateos simplemente porque la sociedad en la que se mueven es mayoritariamente atea?

Quizá sería interesante saber cuántos científicos creyentes se convierten en ateos tras la atenta reflexión de su trabajo científico (me atrevo a aventurar que prácticamente nadie). Sería interesante saber cuantos se dicen ateos porque los de alrededor lo son (me atrevería a decir que la mayoría), y cuantos son ateos convencidos antes de ser científicos y por ello se dedican a la ciencia para demostrar su verdadera fe (una minoría importante, los apóstoles modernos de la Iglesia de la Ateología que tiene internet lleno de diatribas sobre las vías de Santo Tomás desde su puesto de becario de un departamento de informática.)

En general el argumento de autoridad en este tema no es muy relevante. Que Platón fuera trinitario unos siglos antes de la llegada de Cristo es un dato. Pero poco más que un dato.

Hay que insistir en que el conocimiento científico es sólo un modo más de conocimiento. Y que una de las grandes crisis de nuestra época se fundamenta en la excesiva preponderancia de una visión cientifista de la vida (lo que no es demostrable no es cierto). Afirmación que, por otro lado, no es nada científica.


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