Archivo para 17 octubre 2011

Una visión de la crisis (IV). “Me aprueban por asistir. Me pagan por asistir”

Uno de los motivos por los que la economía española es, en general, tan poco competitiva es porque su industria es, en general, poco competitiva.

Y creo entender que una de las fuentes de falta de competitividad tiene que ver con la ausencia total de implicación (voluntaria u obligada) del trabajador en el trabajo.

Hay gente que va a trabajar como quien va a clase en una asignatura de esas de asistencia obligatoria.

¿cómo me va a suspender si he venido a clase casi siempre? ¿cómo no me van a pagar si llego a las 07:00 y me voy a las 17:00?

Claro que mejor eso que nada. El otro día visité una empresa con una tasa de absentismo laboral del 8% en promedio. Lo que no está nada mal para una plantilla de unos 70 trabajadores. En realidad es superior a la media española que ronda el 6%.

Pero si el absentismo es una mala noticia, mucho peor es el absentismo mental. Lo peor es que dicho absentismo mental se puede evitar. Pero exige que los jefes de los absentistas no estén ausentes en su despacho y bajen al taller.

Pero el taller está lleno de grasa (o de serrín o de agua…). Y además, una gran parte de los encargados se limitan únicamente a pastorear el rebaño como Dios les da a entender.

Hoy he visitado una empresa de componentes eléctrico. Le he preguntado al que me acompañaba que si los hijos de sus empleados visitaban la fábrica. Y me ha dicho que tienen que organizar un día al año de “puertas abiertas”…

Le he dado la enhorabuena. Ojalá todos todos los talleres y plantas que conozco tuvieran un día de puertas abiertas.

 

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Una visión sobre la crisis (III). La aportación de la Universidad Pública Española

Defiendo desde hace tiempo que en España se están dando varias estafas de manera simultánea. Una de ellas es la educativa. La “sociedad” cree que sus “mejores activos” van a las instituciones de enseñanza y de allí salen mejor de lo que entraron para poder “servir a la sociedad”. Esa creencia nos cuesta miles de millones de euros y produce escasísimos beneficios.

Entre estas instituciones está la Universidad Publica Española. Con el ánimo de indicar los 10 puntos más evidentes:

a) Sabemos que se crean títulos sin atender a necesidades reales del entorno que paga ( Ingenieros de Teleco en 1987 o los  Ingenieros Aeronáuticos en 2007). Pero dejamos que se haga atendiendo a modas o a “yo quiero explicar de lo mío”.

b) Sabemos que formamos a ingenieros y científicos que sólo encontrarán un lugar donde añadir valor en algún país extranjero donde tendrán que emigrar, y nos vanagloriamos de ello. Es decir nos vanagloriamos de utilizar el dinero de señores que nunca irán a la universidad, para formar a nuestras mejores mentes para que su emigración sea más rápida.

c) Los profesores de escuelas de ingeniería somos funcionarios dedicados a la docencia y la investigación. Y se explica de lo que ya sabemos, aunque sepamos que no es útil. Y se investiga en lo que da papers, aunque sepamos que es inútil. (Útil e inútil dicho siempre en función de la sociedad que es la que paga).

d) Invertimos en instalaciones (incluso deportivas) pero no en profesores. A éstos los contratamos de un día para otro, porque si no sería demasiado gasto.

e) Nos concentramos en tener alguien a quien contar mi rollo. Y si para ello hay que “regalar” formación a un 20% de su coste real a personas de origen extranjero que nunca pagaron ni ellos ni sus familias ni un euro de impuestos en España se paga. Sabiendo que nunca devolverán los miles de euros que costó su formación.

f) Admitimos que hagan como que pagan, para así hacer como que enseñamos, hacen como que estudian, y aprobándolos hacemos como que saben. Pero eso sí, los alumnos ni siquiera se preparan su propia feria de empleo. Para eso es mejor contratar más personal.

g) Los servicios administrativos de las universidades se han convertido en expertos en descargar su tarea en el personal docente. Sabemos que los responsables de los sistemas informáticos excusan hacer su trabajo, con excusas del tipo “debe ser adoptado institucionalmente”. Sabemos que hay servicios administrativos que trabajan 10 horas al día durante dos días al año, lo que justifica que el resto del año trabajen 6 horas .

h) Sabemos que hay profesores que imparten 8 horas de clase a la semana durante 28 semanas al año. El resto del tiempo investigan. Sabemos que no se les conoce ningun resultado de investigación, pero no hacemos nada (dicen que por que no podemos)

i) Llenamos nuestro sistema educativo de estructuras que poco o nada tienen que ver con la docencia, a las que se les paga poco por ejercer el poder para mejorar el sistema, poder que por otro lado es tan limitado que aunque alguien quisiera enderezar la “destroza” no podría hacerlo.

j) Y por último, y quizá lo más grave,sabemos o podemos saber que educativamente el sistema educativo español es manifiestamente mejorable, pero no se oyen voces que opinen, se quejen  y propongan alternativas.

(Y con esta lista arruino definitivamente mi carrera política en la Universidad).

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Una visión sobre la crisis (II)

Mis hijos siguen preguntándome sobre la crisis. Y yo sigo dándole vueltas.

Cuando se habla de crisis, recurrentemente se dice que nuestra crisis es una crisis de valores.

No digo que sea la única causa, pero probablemente sí es la más relevante. Voy a intentar explicarlo.

Nuestro sistema de bienestar social, y hasta el propio concepto actual de Europa, fue desarrollado al acabar la Segunda Guerra Mundial.

Nuestro sistema de seguridad social permite que cualquiera vaya a un hospital y le atiendan. Pero eso estaba pensado para gente que se preocupaba por alguien más que por su propio ombligo.

Era gente que había ido a la guerra, no por él mismo ni por su familia. Había ido a la guerra por sus ideales.

No imagino a uno de esos “jóvenes” que cruzaron el Atlántico para “morir por la libertad de los europeos” diciéndole a sus médicos qué medicina tenían que recetar, ni absteniéndose de ir sistemáticamente a trabajar un viernes porque el jueves habían salido hasta las 6 de la mañana. No puedo imaginar a los “pringaos” que fueron a salvar al Soldado Ryan pidiéndole al empresario que les ha de hacer la entrevista (a la que han ido porque les obliga el INEM) diciendo que no les contraten.

No puedo imaginarlos discutiendo con los maestros de sus hijos acerca de si tienen muchos deberes o pocos. Ni siquiera los imagino recriminando al profesor si ha pegado un “batecul” a su hijo o los castiga demasiado “en el rincón de pensar.

No digo que aquella gente fuera mejor que nuestra generación. No me atrevo siquiera a insinuar que venir de USA para matar nazis sea mejor que indignarse porque pretenden reducir el número de liberados sindicales.

Simplemente digo que aquel sistema, diseñado para un tipo de gente con una determinada escala de valores, simplemente no puede funcionar para una gente que tenemos otra escala de valores.

¿O es que alguien se imagina que iríamos a la guerra sólo porque ZP o Durao Barroso nos lo pidieran?

Pues, aunque no lo creamos, hubo una época en la que la gente daba los dos carros que tenía (que eran los que le daban de comer) si creía que una comuna comunista era más justa. Que se lo digan a Toxo ahora.

Una visión sobre la crisis (I)

Últimamente mis hijos me preguntan mucho sobre la crisis esa de la que todos hablamos. Y yo le doy bastantes vueltas. Así que voy a empezar a escribir sobre la crisis.

Y quería comenzar con una visión positiva de la misma. Me envía un amigo un correo con un texto que dicen que es de Einstein:
La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar superado.

Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones. La verdadera crisis es la crisis de la incompetencia. El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos.

Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia.

Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora que es la tragedia de no querer luchar por superarla. En los momentos de crisis, sólo la imaginación es más importante que el conocimiento.

Me gusta lo de “sin crisis no hay méritos […] pues todo el viente es caricia”, y (añade ZP) el viento es el único amo de la Tierra (ZP dixit).

Reflexión: ¿cuántos eran grandes empresarios y mentes preclaras porque ganaban mucho dinero? ¿cuántos fueron llamados idiotas por seguir trabajando en sus cosas (despacho, empresa pequeña y hasta dar clase en la universidad) cuándo el dinero estaba ahí fuera pidiendo que fueras a cogerlo?


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