Dicen que escribo en prosa pero yo escribo como quiero. ¡Faltaría más!


En el primer relato del Génesis, Dios da al hombre el mandato de tomar posesión de la Tierra. En el segundo relato del Génesis, Dios encarga a Adán que de nombre a los animales que había creado. Es el mismo hecho, contado de dos maneras. Las cosas no las creó el hombre, pero el hombre tomó posesión de ellas dándoles nombre.
Dar nombre a las cosas permite  aprehenderlas. Pero también aprenderlas, comprenderlas, y sobre todo comunicarlas.
La falta de  vocabulario compartido impide la comprensión y la comunicación. Si no sabes qué es el color verde esmeralda, es difícil hablar de ese color, aunque lo veas.

Pero nosotros no somos Adán. La mayor parte de las veces las cosas ya tienen nombre. Y debemos aprender de memoria los nombres de las cosas.

Mis alumnos suelen pensar que soy pejiguero con esto de utilizar la palabra adecuada. Que no hace falta la palabra si lo has entendido. Sin embargo no se trata de entender la idea cuando te la explican, se trata de utilizar la palabra adecuada para explicarte.

Cuando visito empresas ocurre, muy a menudo, que el empresario se molesta cuando le indicas que le iría mejor si hiciera  previsiones, calculara un plan maestro, explosionara una lista de materiales o desarrollara un plan estratégico…
Te dicen que eso son “cosas de Universidad”, (o “nosotros no somos Ford” ). Y te echan en cara que les va muy bien sin saber “tanta tontería”.
Y ahí comienzan (y lamentablemente acaban) los problemas de comunicación. Te contratan porque tienen un problema. Te despiden porque le pones nombre.

Tienen los psicólogos palabras raras para referirse a los problemas del individuo. Pero no nos gustan que las utilicen con nosotros. Quizá porque nos asusta que nos entiendan y nos dejen sin excusas. O quizá porque no queremos ser clasificados: No queremos que asignando un nombre a nuestra realidad tomen posesión de ella.
Somos, queremos ser,  individuos imposibles de aprehender. Y nos convertimos en individuos imposibles de compartir, de aprender, de mejorar.

Monsieur Jourdain es un personaje de Moliere que representa a un nuevo rico en “El burgués gentilhombre”. Un día su profesor de filosofía le dijo que hablaba en prosa.En la obra, M. Jourdain se alegra de saber que habla en prosa. Moliére comete un error al describir a su personaje. En la realidad, M. Jourdain hubiera despedido al profesor de filosofía, porque “yo habla como le da la gana, no como dicen  los catedráticos de filología”.

Anuncios

0 Responses to “Dicen que escribo en prosa pero yo escribo como quiero. ¡Faltaría más!”



  1. Dejar un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




Para recibir las actualizaciones por correo

los blogs que leo

los blogs que leo
diciembre 2016
L M X J V S D
« Oct   Ene »
 1234
567891011
12131415161718
19202122232425
262728293031  

Blog Stats

  • 148,561 hits

El número de suscriptores ya ha llegado a….


A %d blogueros les gusta esto: