Archivo para 18 abril 2020

Datos quiero, datos tengo: Un diálogo de besugos

Últimamente vivo, y veo como viven, un diálogo de besugos entre los que tienen datos (los hospitales y los servicios de salud) y los que quieren datos (matemáticos de diferentes orígentes) que saben que pueden convertir los datos en información que puede ser relevante.

Hay quien lo califica un “mercadillo” de datos. Más bien es un atrio de templo, lleno de pordioseros mendigando limosna. (Sirva como ejemplo este link http://covid19.clapton.uca.es/#/home donde unos de la Universidad de Cádiz montan un modelo con datos que unos de Navarra han conseguido de un hospital de Galicia (creo que Santiago) a través de una universidad de La Coruña. Centenares de miles de pacientes en toda España y no hay más datos sobre la estancia en los hospitales y UCIs?????

La excusa es “la ley de protección de datos”. Nadie sabe qué dice la ley ni de qué nos protege exactamente. Pero es una gran excusa. Para pedir datos has de decir qué necesitas exactamente, como no sabes qué datos hay, no sabes qué datos puedes utilizar, ni sabes qué se puede conseguir, pero sin saber lo que quieres obtener no se puede saber qué datos hay….

De todos modos es, desde mi punto de vista, simplemente una excusa para no entrar en el fondo de la cuestión: compartir los datos.

Porque, si no existiera la LPD, el diálogo de besugos sería el siguiente:

  1. Simplicio: Necesito ayuda para tomar decisiones
  2. Salviati: Se puede construir un modelo (los modelos son representaciones explícitas y externas de parte de la realidad que ayudan a entender, gestionar, controlar o mejorar dicha parte de la realidad)
  3. Simplicio- Perfecto. ¿qué datos necesitas? Lo que haga falta
  4. Salviati – Necesito estos datos, debes tenerlos aquí y allá
  5. -una semana después- Simplicio- uff! Esos no los puedo compartir, he estado revisándolos y hay errores
  6. Salviati – Díme qué tienes
  7. Simplicio – Díme que necesitas
  8. Salviati – Podría hacerlo con estos otros datos, debes tenerlos aquí y acullá
  9. Volvemos a paso 6
  10. El bucle se interrumpe cuando ya no hace falta ayuda al cabo de uno o varios meses

Curiosamente la conversación anterior no es inocua. Al ir mejorando la calidad de los datos, el sistema va entendiendo mejor su problema, corrige algunas imperfecciones, depura responsabilidades. Y entonces el modelo ya no hace falta, el problema se ha disuelto (no se ha resuelto) pero la ayuda que hace falta es otra.

¿Por qué tanta reticencia a compartir datos?

La razón 1 es que “los datos no son correctos 100%”. Es como un cierto pudor a mostrar que no somos perfectos. Desde mi punto de vista es lógico que los datos no sean correctos 100%. Es muy caro saber todo, todo el tiempo. Por ejemplo la mayor parte de nosotros no sabemos cuanto café hay en nuestra despensa. No tiene sentido saberlo todo todo el tiempo. Pero hay que tener una cierta humildad para admitir que los datos (esos de los que presumíamos antes de tratar de utilizarlos) nunca serán 100% correctos. ¿Cuál es el coste de tener datos 100% correctos? Enorme. Un ejemplo: en la caja de una oficina bancaria sólo manejan billetes y algún otro tipo de documento. Tienen máquinas para medir, cuentan los billetes una y otra vez antes de anotar el movimiento, y (de vez en cuando) se quedan toda la tarde intentando “cuadrar” caja. Y lo hacen con menos de 20 referencias (6 tipos de billetes, 8 tipos de  monedas y otras cosas más). ¿Cual es el coste de mantener inventario cierto 100%? Y (de vez en cuando) hay errores.

La razón 2 es que “los datos no representan la realidad con suficiente detalle”. ¡¡¡Como no podía ser de otra manera!!! La realidad es muchísimo más que un conjunto de datos: 24 horas de 10 cámaras de vídeo en una habitación no representan la realidad, sólo las imágenes, para saber las temperaturas necesitaríamos cámaras infrarrojos y en cualquier caso los olores por ejemplo no están representados…

La razón 1 y la razón 2 son tan infantiles que sólo pueden ser excusas que ocultan algo más profundo.

  1. No hay datos (y si los hay no sé acceder a ellos)
  2. No me hablo con los informáticos (a lo mejor porque me cobran un dineral por cada consulta) y no puedo pedirles nada
  3. Los datos permiten intuir parte de la realidad que no queremos que se conozca (porque la conozco o peor aún porque no la conozco). Este motivo es muy habitual cuando el que solicita el modelo es el jefe del que tiene que aportar los datos y el que hace el modelo sabe suficiente para reconstruir la realidad
  4. Los datos indican que hice algo que debiera haber sido hecho de otra manera.
  5. Los datos pueden indicarnos lo que hemos de hacer (y no queremos hacer -eso en particular o nada en general)
  6. Los datos pueden indicar que no hemos de hacer algo que sí queremos hacer

Nadie aceptará que está en alguno de los puntos anteriores así que insistirán en las razones 1 y 2.

Pero entonces ¿qué se puede hacer?

Hay un modo de superar ese bloqueo.

En cada conversación con usuarios y stakeholders aprendes algo más del sistema.

En algún momento se puede generar un modelo que, sin datos, es aparentemente inútil.

Pero permite validar hipótesis, y comenzar a “opinar” sobre la realidad, teorizando sobre las cosas que están ocultas en una suerte de problema inverso.

Cuando el propietario de los datos ve que le comienzan a acusar de “cosas inciertas” comienza a aportar datos para demostrar que no es eso. Cuantos más datos aporta mejor es el modelo y más cerca se está de la solución.

Algo así como la madre que aventura que el niño está enamorado. Es una hipótesis plausible: o bien el niño está enamorado (en cuyo caso el problema está detectado) o bien permite seguir indagando a la búsqueda del problema.

 

 

 

 

 

 

Reunión para la Toma de Decisiones

Me explicó una vez un amigo que en las reuniones se producen tres tipos de actos:

  1. Se comunica información que viene de fuera
  2. Se crea consenso a través del debate
  3. Se toman decisiones

Me explicó otra vez otro amigo que para “planificar” se realizan tres actividades que son esencialmente diferentes:

  1. Se prevé lo que pasará en el futuro
  2. Se calculan los recursos necesarios y se decide cuánto se puede conseguir y para cuándo
  3. Se programa la actividad (se dice quien va a hacer las cosas y cuándo las va a hacer)

Me imagino las reuniones en las que se toman decisiones en situación de emergencia. A ellas acude gente de todo pelaje y condición que tienen su propio juego de objetivos (ya sea ayudar, ya sea tomar el control, ya sea demostrar que él siempre tuvo razón…), acostumbrada a ir a las reuniones a criticar las decisiones y ver si consigue que le asignen más recursos.

La reunión sigue el siguiente camino

  1. “unAlguien” llega con unas tablas y unos gráficos que la mayor parte de la gente no sabe interpretar, así que todos miran interesados o aterrorizados los datos, y los comentan. Es el último momento en que hay consenso en la reunión.
  2. “otroAlguien” hace unos números por encima (siempre hay algún freaky en las reuniones) y calcula los recursos que necesita para hacer frente a esa previsión. Evidentemente con el sesgo de su agenda personal. Resume sus cálculos en voz alta, hasta que indica los recursos necesarios a los demás miembros de la reunión.
  3. “LosAfectados” que tienen que poner los recursos (aunque sólo sea que tienen que hablar con otros para ponerlos) se dan cuenta que les han pasado la pelota. Antes de jugarla comienzan a dudar del cálculo que ha hecho “otroAlguien”, preguntándole cosas cómo ¿por qué dices que hay que hacer eso? ¿cómo has hecho el cálculo? y ¿de dónde ha sacado los datos?
  4. Un “primertercio” de la reunión comienza a elaborar planes alternativos al plan que había hecho “otroAlguien” pero no cuantifica nada, y en general sólo propone que debía haberse planificado otra cosa.
  5. Otro “segundotercio” de la reunión comienza a rehacer los cálculos dudando del modo de hacerlos y de las previsiones. Pide que alguien rehaga las previsiones que seguro están mal.
  6. El “últimoTercio” de la reunión se pregunta que qué hace allí con la de follones que tiene por resolver -en el plan original ellos salían de rositas-. Hasta que de repente el primerTercio insinúa que hay un plan alternativo en el que miembros del tercerTercio podrían estar implicados.
  7. El “últimoTercio” se divide en tres nuevos tercios los que dudan del plan, los que dudan de las previsiones, y los que creen que “ya solo faltaba esto”, pero que no pueden abandonar la reunión puesto que saben que en cualquier momento les toca pringar. No se pueden incorporar a los primeros tercios porque aquellos ya llevaban su dinámica así que generan más miniconversaciones,
  8. Quizá alguien consigue romper la dinámica generando más previsiones, más planes y ningún programa. En cualquier caso se pasa al paso 4.
  9. Se levanta la sesión.

Y eso es bueno para los que tenían que haber tomado decisiones.

Es más fácil no saber que van a hacer falta 1000 litros de lejía adicionales que tener que discutir con el contratista exigiéndole que se aprovisione.

Es más fácil no saber cuántos TCAE hacen falta para atender a 50 pacientes hospitalizados con Covid-19, no vaya a ser que haya que negociar con los sindicatos acerca del trabajo nocturno o los fines de semana.

Es más fácil no saber cual es la carga de trabajo adicional de dar clases online o evaluar online a los alumnos.

Cada vez entiendo más a alguien que me decía: “yo no vullc saber tant”.

En cualquier caso (como siempre) los de las trincheras harán lo mejor que puedan su trabajo. Y pronto olvidarán que había alguien que tenía que haber tomado decisiones.


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