Archive for the 'Bolonia' Category

Cervantes era Valenciano: el que roba a un ladrón tiene 100 años de perdón

Acabo de perder un ratito siguiendo la pista de quién es el que afirma que América fue descubierta por “els germans pinson” desde “Pals de Moguer” y que la bandera de los USA es la aragonesa (aunque el la define como catalana) con un amarillo desteñido y unas estrellitas (que supongo que no son Estrellita Castro).
El colega investigador se llama Jordi Bilbeny, y en su entrada de Viquipedia pone que tiene la tesis parada por culpa de su director (que mira que son cabrones los directores de tesis).Afortunadamente la censura todavía no ha llegado a internete y así que el colega se ha comprado un dominio y allí publica sus investigaciones, entiendo que 100 posts equivaldrán a un JCR,… Y 500 posts te dan un sexenio… .Pero eso es otra cosa.
De lo que lo que venía yo a escribir es del robo de la verdad. Del expolio más bien.
La tesis fundamental del tal Jordi Bilbeny es que los castellanos roban a los catalanes la creación de obras maestras para crear una ficción histórica que sea hegemónica. En realidad esto es así. Lo piensan porque como dice el refrán castellano “Cree el ladrón que todos son de su condición”. Efectivamente es un clásico de los historiadores catalanistas falsear la historia para acomodarla a sus intereses. Un ejemplo rápidito es como Sanchis Guarner traduce la hoja de la Biblia Valenciana de Bonifaci Ferrer eliminando la línea que ponía “en la nostra llengua valenciana“… Pero eso es otra cosa.
De lo que venía yo a escribir es del robo de la verdad. Porque resulta que la tesis del tal Bilbeny es que Cervantes era Valenciano, no Catalán. Del mismo modo que el que escribió el “Lazarillo de Tormes” que era también Valenciano… Parece que el origen de toda esta “indagación histórica” tiene un fundamento en la hipótesis de que   la Celestina fue escrita en Valenciano. Esta hipótesis tiene defensores (e incluso de más fuste) por ejemplo el  García Valdecasas que no duda en adjudicar la hipótesis de que el autor era valenciano a Lluis Vives.

Claro que a estas alturas ahora ya no sé quien tiene los 100 años de perdón, si el tal Bilbeny Catalá o los Trastámara Castellanos.

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Bolonia: “miro al soslayo, fuese y no hubo nada”

He estado toda la pasada semana en Bolonia, disfrutando de la Mortadela y de la huega de los Franceses.

Como simultáneamente estoy con la creación y dirección de nuevos títulos, aproveché el tiempo como pude para ilustrarme sobre el “Proceso de Bolonia”.

Nada. Niente. Nothing. Rien. Res. Nichts. Nada.

En la città de Bologna no hay un mísero sitio donde escupir, lanzar zapatos o al menos pegar un chicle en homenaje a los políticos que inventaron la hecatombe. O al menos los nativos no saben nada de esa historia.

Hay torres inclinadas, torres a medio construir, torres enteras, universidades, italianos, catedral e iglesias, calles muy bonitas, pizzerias… Pero nadie sabe nada del proceso de Bolonia.

No han alterado sus planes de estudio, tampoco lo han hecho los alemanes, ni los ingleses, ni los franceses… Algunos han cambiado los nombres a lo que tenían. Otros ni eso.

Pues eso, “Bolonia, miró al soslayo, fuese y no hubo nada”

La boloñesa (II)

Como ponía en el post de ayer, hace 20 años y en el botellón que supuso la celebración del 900 aniversario de la Universidad de Bolonia, unos rectores dijeron que había que fomentar la movilidad de investigadores y alumnos.

10 años después era el 750 aniversario de la Sorbona (fundada como escuela de teología). Los parisinos querían firmar otro papel en su botellón así que reunieron a unos ministros, que alegremente dijeron que a ellos también les parecía bien lo que firmaron los rectores. Pero el botellón fue reducido de asistencia así que decidieron volverlo a hacerlo al año siguiente con más ministros.

Para firmar algo decidieron que, para favorecer la movilidad, los títulos se parecerían al modelo inglés: grado, master y doctorado. A eso se le llama declaración de Bolonia.

Pero eso no es un problema.

El problema viene cuando:

  1. A partir de una pequeña frase del documento, se incorpora con una fuerza increíble, el que el grado de la universidad tiene que servir para capacitar para obtener trabajo.
  2. Al fijar la duración máxima de los títulos, muchas titulaciones con potentes colegios profesionales dicen que NO… que hay que estudiar muchos años para ser suficientemente listo (medicina, arquitectura, ingenieros de caminos, industriales…)
  3. Dada la patética situación económica de las Universidades, los ministros de turno, deciden meter dentro de Bolonia, el espinoso tema de la financiación.
  4. Cuando se pone en marcha la fiesta (año 2010) la crisis poblacional que empezó en 1970 llega a la Universidad en todo su apogeo. Si no nacen niños no hay bastantes alumnos para todos.

Pero nada de eso tiene que ver con Bolonia (bueno quizá un poco el B, pero no mucho).

Orígenes del Proceso de Bolonia

Bolonia está avanzando a marchas forzadas. Y cada vez que escribo la palabra Bolonia recibo correos pidiendo un poco más de detalle.

Así que voy a comenzar con un poco de historia.

En el año 1988 (hace más de 20 años) se firmó la Carta Magna de las Universidades. Se firmó en Bolonia al celebrar los 900 años de la Universidad más antigua. En ella los rectores de las universidades proclamaban principios básicos para la reforma universitaria entre los que destacaba poco un: “la universidad ignora fronteras geográficas”.

10 años después (1998)unos pocos ministros de educación firmaron la declaración de la Sorbona. Era para conmemorar el aniversario de la Universidad de la Sorbona. Eran los ministros de educación de Alemania, Italia, Francia y Reino Unido. Casi toda la comunicación se centra en promover el intercambio académico. Para ello los ministros se apoyan en la estrategia de Lisboa, que como toda estrategia es suficientemente vaga como para que no encuentre un link.

Por lo visto les pareció que eran pocos los firmantes (o se enfadaron los no firmantes). Así que en el 1999 se firmó la declaración de Bolonia. Lo firmaban los ministros de educación de toda Europa (España, siempre atenta, envió a un secretario de Estado).

Lo que allí se firmó extendía un poco lo del intercambio de alumnos, incorporaba un breve fragmento de frase relativo a la empleabilidad del graduado. Y era bastante explícito en indicar que Europa aceptaba como bueno el modelo anglosajón de títulos: Grado, Master y Doctorado.

La Declaración de Bolonia desemboca en lo que se conoce como el Proceso de Bolonia, que tantas protestas genera.

Pero eso lo trataré en otro post.


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