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Caminos hacia la felicidad. Un punto de vista.

Me pidieron que preparara una charla para animar el ambiente  de una parroquia. Una cosa rara, pero nunca digo no a las cosas raras. Pedí que me avisara con tiempo y me dieran un tema fácil.

Y me dieron como tema “la Felicidad”. Pedí que lo cambiaran y no podían. No me hizo muy feliz. El tema es demasiado difuso pero he aprendido cosas en el proceso de preparar la charla. Las listo y ordeno en este post por si a alguien le sirven en el futuro.

El orden que he elegido para ordenar las reflexiones va de menos a más: Desde el hombre como homínido que trata de sobrevivir en la escasez y el peligro, al hombre que trata de encontrar sentido a una vida en medio de la abundancia y la seguridad y que se suicida a tasas descomunales. Desde el razonamiento del psiquiatra, pasando por el del piscólogo al del filósofo y llegando a la religión Cristiana.

En mi ordenación se que me he dejado muchos caminos alternativos, pero a mí me da la impresión de haber recorrido el camino que describe Chesterton en el hombre eterno: el hombre que salió a descubrir el mundo y acabó descubriendo su pueblo.

Si tengo que destacar algo de lo que he encontrado están las “pequeñas beatitudes” de Jean Follet, y entre ellas la primera:

  • Bienaventurados (Dichosos, Felices) los que se saben reir de sí mismos: siempre tendrán motivo de diversión

El significado de la felicidad

Definir felicidad es un primer paso. La palabra parece venir del latín felix (que significaba fecundo y tiene la misma raiz indoeuropea que “mamar”). Felicitas tiene que ver con Fortuna, Hilaritas y Laetita. Y todas ellas parecen suponer abundancia. Supongo que los antiguos tenían que cubrir sus necesidades básicas. Y por eso una vez cubiertas suponían que serían felices. Los griegos eran menos materialistas y su parece asociarse más a la eudaimonía (buen espíritu) griego.

De hecho felicidad según la RAE es un “Estado de grata satisfacción espiritual y física“. Como sinónimos podemos encontrar palabras como: Alegría, Beatitud, Contento, Dicha, Fortuna, Gozo, Júbilo, Regocijo, Satisfacción, Ventura. Como antónimos destacan: Adversidad, Desgracia, Fatalidad, Infelicidad, Miseria, Padecimiento, Pena, Tristeza, Tormento, Tragedia.

Algunos dicen que la felicidad es un estado de ánimo y otros que es una decisión. En cualquier caso todos (Gustavo Bueno lo denomina principio débil de la felicidad) parecen estar de acuerdo en que cualquier ser humano desea ser feliz.

Pero casi todos olvidamos que deseo y decisión no son la misma palabra. Puedo desear ser feliz pero no me decido a ello. No pasa nada (mientras no hagas infelices a los demás).

Congresos sobre Felicidad

Las definiciones no aportan mucho y menos cuando hay tantas como autores. Encontré que la CocaCola había pagado congresos sobre la felicidad. Y que en Madrid una vez invitaron (entre otros) al paleontólogo Arsuaga ,al televisivo Punset, al psiquiatra Rojas Marcos, y al psicólogo Carmelo Váquez. (Y supongo que a mucha más gente, que la CocaCola no sé si da la felicidad, pero da pasta para eso y más). Me gusta ese orden.

Homínidos y Felicidad

El argumento del paleontólogo Arsuaga es interesante. Durante los últimos años hemos ido aprendiendo que los humanos de hace centenares miles de años son básicamente los mismos que ahora. En realidad tiene los mismos prejuicios sobre el sentido de la vida que Dawkins y otros muchos. Para lo que me interesa a mí se puede afirmar que confirma que lo que nos hacía falta entonces nos hace falta ahora. Sobrevivimos como especie porque colaboramos, porque sabemos aprender y cuidar unos de otros. Y también sobrevivimos porque tenemos asco, miedo y ansiedad. Así que todo eso fue necesario para sobrevivir y lo es en la actualidad.

Es interesante y divertido escuchar a Punset hablar sobre la Felicidad. Punset dominaba el arte de la comunicación: todo se lo habían contado a él sus amigos neurólogos o antropólogos. Para mí, Punset tiene dos líneas de pensamiento contradictorias. Por un lado se pasa la mitad del tiempo diciendo que ahora sabemos cosas que no sabíamos. Es en eso un exponente típico del pensamiento occidental en los últimos siglos: considerar que somos lo más de lo más y que sólo nosotros sabemos. El segundo inconveniente es que Punset sostiene que somos iguales que hace un millón de años. Por algún motivo Punset nunca llegó a entender que si somos lo mismo que hace 200.000 años, entonces somos lo mismo que hace 2000 años. Así que lo que sea que supieran sobre hacer feliz al  hombre los griegos será básicamente igual que lo que sabemos ahora (más allá de haberle puesto nombres a las hormonas y a las células y de conocer los mecanismos – que por otro lado un amigo neurólogo me dijo que cuanto más sabemos de las neuronas menos sabemos del cerebro).

Hay una idea interesante derivada del planteamiento de Punset y Arsuaga de que somos homínidos con neocortex. Si somos hormonas, neuronas y gónadas a las que les apareció un cerebro nuestro cuerpo controla nuestra mente, más de lo que creemos que nuestra mente controla nuestro cuerpo. Igual ahora que hace un millón de años.

Tirando de ese hilo llegamos a que Punset (hija) recomienda ponerse un lápiz en la boca para ser feliz  . Eso que parece una tontería está más que respaldado por la ciencia (recomiendo este vídeo TED sobre cómo influye la postura corporal en nuestro estado de ánimo) El vídeo recomienda que aprendamos a hackear nuestra mente modificando nuestros hábitos corporales (algo como lo que propone el Yoga, o algunos ritos y ejercicios).

Lejos de mí pensar que Punset no supiera lo que hacía. La paradoja de su pensamiento: (“somos iguales pero ahora sabemos lo que no nadie sabía antes”) es la de muchos científicos. Muchos científicos actuales creen que solo sabemos cuando sabemos científicamente. Presuntuosos y condescendientes, opinan que no podemos saber si no hay un experimento por medio. El problema es que, si sólo puedo afirmar cosas según resultados numéricos, mis afirmaciones sólo suelen tener validez para los promedios. Y en mi casa la edad media son 31 años pero nadie tiene 31 años. Así que si escucho la música que le gusta a la gente de 31 años, nadie saldrá satisfecho.

Otra limitación del cientificismo moderno es que  cualquier afirmación debe ser muy limitada. Así que la conclusión a la que llegan es que no podemos evitar el asco, la ansiedad y el miedo porque son buenos para nosotros y hemos de aprender a vivir con ellos. En cualquier caso no deben impedir que seamos felices. Un viaje interesante hacía el sentido común.

Psiquiatría y Felicidad

Rojas Marcos es psiquiatra. Él no trabaja habitualmente con gente en el promedio. Más bien con gente en el extremo malo (si es que me permiten hacer un juicio de valor sobre la enfermedad mental). Así que sus reflexiones estarán (probablemente) sesgadas en intentar evitar dicho mal. Que en nuestra época se llama depresión. La época en la que lo tenemos todo (el ideal de abundancia romana) y la que lo sabemos todo (el ideal de la filosofía griega) es la época con tasas de suicidios más altas incluso entre los jóvenes. Con occidente a la cabeza suicidándose individualmente y como sociedad por la vía de no tener hijos.

En realidad Maslow ya lo había previsto con su famosa pirámide. La pirámide sugiere que el hombre tiene prioridades a la hora de cubrir sus necesidades. El problema es que a medida que se cubren las necesidades de nivel inferior el ser humano necesita cubrir las del nivel superior. Las de nivel inferior (comer, respirar, seguridad…) sabemos cómo cubrirlas y si podemos lo hacemos. Pero las del nivel superior son más díficiles de cubrir, porque no sabemos qué hacer para cubrirlas. Y entonces vienen los malos rollos.

La psiquiatría trabaja con malos rollos. Rojas Marcos ha escrito muchos libros y ha dado muchas conferencias y le han hecho muchas entrevistas. Rojas Marcos propone 5 antidepresivos: 1. Cuida tu cuerpo 2. Piensa en positivo 3. Mantén relaciones afectivas físicas 4. Cuida tu autoestima 5. Piensa que tienes el control. En algún vídeo indica que también son antidepresivos los partidos de fútbol y los programas del corazón.

Lo de cuidar tu cuerpo (Mens sana in corpore sano) ya lo sabíamos. Lo de pensar en positivo lo vivimos. Mantener relaciones afectivas que sean físicas (con contacto humano, mirando la cara) nos lo dicen los “amigos” de Punset. Lo de la autoestima y lo de tener el control ya es más novedoso. Aunque yo cada vez veo a más gente con la estima excesivamente alta para lo que debiera, y gente que cree tener el control de una vida que realmente le controlan a través de las redes sociales no para hacerles felices precisamente.

Psicología y Felicidad

De la psiquiatría a la psicología hay un paso.  El profesor Carmelo Vázquez es psicólogo y está en  la corriente psicología positiva. Una corriente que trata de proponer medios para mejorar en felicidad de las personas. Es una ciencia y como “No se puede mejorar lo que no se puede medir “hay que medir la felicidad”.

Se mide la felicidad en un World Happiness Report y nos dicen que Finlandia es el país más feliz del mundo. Si hemos de creer al artículo de El Pais sobre Finlandia, la Felicidad es bañarse en agua fría y pasar el rato en una sauna. Eso y que las bibliotecas tengan libros, los coles no tengan aulas convencionales, y estén a oscuras la mayor parte del año.

En el mismo artículo (y en otros) se habla sobre altas tasas de suicidio y de alcoholismo en el mismo y feliz país. Parece que los promedios no actúan como estaba previsto. Es decir que ser feliz y ser infeliz no tienen término medio. De hecho parece que Finlandia se ha puesto a trabajar sobre los suicidios (tenían la tasa más alta) y lo han controlado.

También parece que los medibles utilizados para definir la felicidad de un pais (esperanza de vida, apoyo social, libertad, generosidad, confianza) son mejorables. La duda la expone el New York Post expresando que otras encuestas en lugar de colocar a los países nórdicos europeos en el top del ranking colocan a algunos paises centroamericanos y a Filipinas (que no salen bien parados en el otro ranking). Desde luego parece que en cada país la felicidad se mide de una manera.

En cualquier caso parece que la felicidad va por barrios/países, ero también por géneros y por edades. Con una curva en U a lo largo de los años que tiene su mínimo por los 50. Descubro con alegría que ya he pasado mi punto más bajo de felicidad pero que si fuera mujer lo hubiera pasado hace más tiempo.

Más desconcertante me ha resultado saber que la curva de la felicidad de los gorilas también tiene forma en U (lo que nos devuelve a Arsuaga, a Punset y a los homínidos). Me queda la duda de cómo se sabe que un gorila es feliz y si su felicidad es equiparable a la del hombre o la mujer.

De todos modos, insisten los críticos, parece que no se puede hablar de naciones felices, géneros o edades felices, sino de individuos felices. Lo suscribo. Más aún que no se puede comparar la felicidad de matrices socio-culturales diferentes. Lo suscribo también. Por cierto, nuestra matriz socio-cultural es el cristianismo de occidente que aunó parte de la filosofía grecorromana con algo de filosofía oriental.

Pero siguiendo el viaje con la psicología positiva me concentro en saber qué he de hacer para ser más feliz. La felicidad es una decisión. No hay un camino para la felicidad. La felicidad es el camino.

Y también que hay una puerta (no sé si estrecha) pero parece que sin llave (como la que Attreyu ha de atravesar en “La historia interminable“). Una puerta que sólo se puede atravesar si no se quiere atravesar.

La gente de la psicología positiva indica que para atravesarla que cada uno debemos controlar nuestras emociones potenciando las positivas y reduciendo las negativas. Clasifican las emociones positivas entre las del futuro( optimismo, confianza, esperanza) y las del pasado (satisfacción, orgullo, serenidad, alegría) y las del presente (placeres y satisfacciones). Lo que los cristianos llamamos “vivir cada día su afán” dejando el pasado en el seno de la Misericordia Divina y el futuro en manos de la Divina Providencia.

Pero no sólo proponen controlar las emociones sino también ejecutar actividades positivas (conocer nuestras fortalezas, establecer relaciones sociales, realizar actividad física, dar las gracias, hacer diarios del futuro, proponerte listas de metas, “permitirte” actos de bondad…). Y esto me recuerda mucho a las obras de misericordia (pero es que estoy de un beato -feliz- subido).

Quizá lo más interesante de la psicología positiva es que transforma la felicidad desde un deseo que se suponía común a todos los hombres, en una decisión que puede ejecutar cada individuo. Haciendo hincapié en que una cosa es desear y otra tomar una decisión.

Y además eso es de homínido con neocortex: tomar la decisión y ejecutar.

Es interesante escuchar a Tal Ben Shahar hablando por sobre la felicidad. Propone una serie de acciones para ser feliz:

  1. Relaciones personales y no virtuales. El homínido que somos reacciona con otros homínidos y empatiza con ellos cuando físicamente los trata, los toca y los abraza.
  2. Simplificar la vida, aprender a concentrarse , ser monotarea. Estar a lo que estás.
  3. Ejercicio Físico. Dice que 30 minutos 3 veces a la semana es suficiente para poner nuestras hormonas en niveles de felicidad. Propongo caminar a la ermita de Santa Ana y mirar el mar desde allí
  4. Darnos permiso para llorar. Acompañar al enfermo, enterrar a los muertos, consolar al afligido ¿Felices los que lloran?
  5. Expresar gratitud. Agradecer es apreciar, subir de precio. Ser agradecido es reconocer que otros hacen cosas gratis por nosotros.
  6. Encontrar significado a nuestra actividad al menos una una hora al día.

Filosofía y Felicidad

Los psicólogos positivos saben que lo que están descubriendo ahora lo dijeron los filósofos hace mucho tiempo. En general todos estos investigadores están redescubriendo, el continente que los grandes pensadores ya sabían.

Evidentemente al ser humano le preocupa la felicidad, desde que empezó a comer todos lo días. Y dado que en los últimos milenios el hombre ha evolucionado poco, lo que pensaron los filósofos sigue siendo lógico. Por eso compensa leer lo que pensaron los filósofos sobre la felicidad (aquí un resumen tan inútil como cualquier otro).

Desde la felicidad según la sabiduría oriental milenaria (“la felicidad no es una meta sino un camino”, “vive el presente” pequeño saltamontes) a la occidental del siglo XX (“la felicidad es la vida dedicada a ocupaciones ligadas a la vocación”, “el sentimiento de que el poder crece”…).

Interesantes son los estoicos (nunca bien entendidos) y que en este vídeo se puede escuchar un buen resumen. Los estoicos están muy entroncados en la tradición cristiana: las pequeñas mortificaciones (ducharse a veces con agua fría nos permite agradecer el agua caliente), pensar que somos mortales (Enterrar a los muertos e ir a los cementerios a rezar por ellos) es un “memento mori” para recordar que hemos de disfrutar de la vida. Pero hay más corrientes filosóficas que nos hablan sobre cómo relacionarnos con el placer y con el bien también tenemos epicúreos y utilitaristas…

Religión y Felicidad

Recomiendo la entrevista  citada del psicólogo positivo Tal Ben Shahar en el que asegura que al religión tenía razón y la filosofía se equivocaba. Sé que saco la frase de contexto pero lo dice y además me viene bien para hilar la parte final del análisis.

Cierto que actualmente ha habido algún cambio. Fundamentalmente las redes sociales cuyos algoritmos están preparados para hacerte infeliz . Pero por lo demás somos bastante iguales a nuestros antepasados.

Es interesante recordar que las filosofías dan una moral y una metafísica. Pero las religiones nos dan dos cosas más para ser felices: sentido de transcendencia y rituales para mejorar.

Que nuestra vida (incluyendo el sufrimiento) tenga sentido es bueno para la felicidad. Que nuestra vida tenga ritmos reconocibles da sensación de control. Que tengamos rituales para pedir perdón y para ser agradecidos y que eso genera felicidad son cosas que la piscología positiva ha aprendido recientemente.

Pero los cristianos tenemos algo más. Les costará aprender a todos los anteriores, porque ya nos cuesta a los que creemos en Jesús y no partimos con prejuicios.

Jesús nos quería dichosos, bienaventurados, felices y por eso nos propuso las bienaventuranzas.

Las bienaventuranzas son unas recomendaciones contradictorias. Tan contradictorias como la propia Cruz donde colgaron a un hombre ágrafo que dedicó el 90% de su vida a nada concreto, y la otra parte de su vida a charlar con sus discípulos. Nada que ver, aparentemente, con la felicidad. Chesterton (creo que en Ortodoxia) nos ilustra con que la contradicción de la Cruz es la que le permite crecer al infinito, no como el círculo de las filosofías orientales que se encierra en sí mismo.

Las pequeñas bienaventuranzas y alguna otra recomendación

Como hasta para los cristianos las bienaventuranzas son complicadas (“esforzaos por entrar por la puerta angosta”, “felices los que lloran” es una recomendación difícil de aceptar) son muy de agradecer las “pequeñas bienaventuranzas” (les petites béatitudes) de Jean Follet.

La primera de todas, vale todo el esfuerzo.

  • Bienaventurados los que se saben reir de sí mismos: siempre tendrán motivo de diversión
  • Bienaventurados los que saben distinguir una montaña de una topera: se ahorrarán muchos quebraderos de cabeza.
  • Bienaventurados los que son capaces de descansar y dormir sin justificarse: serán sabios.
  • Bienaventurados los que saben callar y escuchar: ¡Aprenderán cosas nuevas!.
  • Bienaventurados los que son lo bastante inteligentes como para no tomarse en serio: su entorno lo apreciará.
  • Bienaventurados vosotros si sabeis mirar con seriedad las cosas pequeñas y con tranquilidad las cosas serias: llegareis lejos en la vida.
  • Bienaventurados si sabeis admirar una sonrisa y olvidar una mueca: vuestra vida será luminosa.
  • Bienaventurados si podeis interpretar siempre con benevolencia las actitudes de los demás, aunque las apariencias sean contrarias: os tomarán por ingenuos, pero ese es el precio de la caridad.
  • Bienaventurados los que piensan antes de actuar y oran antes de pensar: evitarán hacer muchas tonterías.
  • Bienaventurados si sabeis callar y sonreir aunque os quiten la palabra, cuando os contradigan u os pisoteen: el Evangelio empieza a penetrar en vuestro corazón.
  • Bienaventurados sobre todo vosotros que sabeis reconocer al Señor en todos los que encontrais.

En general la religión cristiana católica aúna las diferentes tradiciones orientales y occidentales sobre la felicidad. A lo largo de los siglos  ha dado cabida, tanto a los estoicos monjes cartujos, como a los más hedonistas cardenales de la curia (y que ellos me perdonen). Tanto para ser desprendido como un franciscano o un párroco del puño cerrado. Asocial como un eremita o social como una abadía. Igual para el que se centra en el estudio como para el que se centra en el amor.

Porque la contradicción de la Cruz deja espacio para todos.

Incluso para los que deciden ser infelices. Porque si ser feliz es una decisión se puede decidir ser infeliz.

A los que en el uso de su libertad decidan no ser felices, Santo Tomás de Aquino y otros muchos santos, les piden que al menos sean afables: benignos, indulgentes, agradecidos, alegres, cordiales, respetuosos, comprensivos, amables. Y me parece adecuado, así al menos no nos molestan en la tarea de ser felices los demás.

Pero si decides ser feliz, por un camino que la psicología cognitiva comienza a reconocer, la Iglesia Cristiana -como otras religiones- propone desde hace siglos algunos atajos y estos cuatro son para mí los principales:

  • Hacer obras de misericordia. Tanto las corporales (visitar enfermos, enterrar muertos, dar de beber al sediento, vestir al desnudo…) como las espirituales (enseñar al que no sabe, consolar al triste, perdonar las injurias, corregir al que se equivoca…)
  • Vivir el presente. Abandonando el pasado en manos de la Divina Misericordia y confiando el futuro a la Divina Providencia.
  • Perdonar. Es la característica fundamental del cristianismo. Perdonar (y sus hijos pequeñas como ser indulgente, olvidar…) hasta 70 veces 7.
  • Ir a Misa. Es un ritual donde se pide perdón, se da las gracias, se pide ayuda, se reconoce la dependencia liberadora, se recuerda a los muertos, se aprende de la sabiduría… y encima se conoce a gente.

Por último en esta época de empoderar a las mujeres, hay que recordar a una de las mujeres más empoderadas de la historia: Santa Teresa de Jesús. Santa Teresa compuso un poema que expone como resolver el miedo y la ansiedad, el último impedimento que el homínido Punsetiano tenía para ser feliz:

Nada te turbe,
Nada te espante,
Todo se pasa,
Dios no se muda,

La paciencia
Todo lo alcanza;
Quien a Dios tiene
Nada le falta:
Sólo Dios basta.

 

Cervantes era Valenciano: el que roba a un ladrón tiene 100 años de perdón

Acabo de perder un ratito siguiendo la pista de quién es el que afirma que América fue descubierta por “els germans pinson” desde “Pals de Moguer” y que la bandera de los USA es la aragonesa (aunque el la define como catalana) con un amarillo desteñido y unas estrellitas (que supongo que no son Estrellita Castro).
El colega investigador se llama Jordi Bilbeny, y en su entrada de Viquipedia pone que tiene la tesis parada por culpa de su director (que mira que son cabrones los directores de tesis).Afortunadamente la censura todavía no ha llegado a internete y así que el colega se ha comprado un dominio y allí publica sus investigaciones, entiendo que 100 posts equivaldrán a un JCR,… Y 500 posts te dan un sexenio… .Pero eso es otra cosa.
De lo que lo que venía yo a escribir es del robo de la verdad. Del expolio más bien.
La tesis fundamental del tal Jordi Bilbeny es que los castellanos roban a los catalanes la creación de obras maestras para crear una ficción histórica que sea hegemónica. En realidad esto es así. Lo piensan porque como dice el refrán castellano “Cree el ladrón que todos son de su condición”. Efectivamente es un clásico de los historiadores catalanistas falsear la historia para acomodarla a sus intereses. Un ejemplo rápidito es como Sanchis Guarner traduce la hoja de la Biblia Valenciana de Bonifaci Ferrer eliminando la línea que ponía “en la nostra llengua valenciana“… Pero eso es otra cosa.
De lo que venía yo a escribir es del robo de la verdad. Porque resulta que la tesis del tal Bilbeny es que Cervantes era Valenciano, no Catalán. Del mismo modo que el que escribió el “Lazarillo de Tormes” que era también Valenciano… Parece que el origen de toda esta “indagación histórica” tiene un fundamento en la hipótesis de que   la Celestina fue escrita en Valenciano. Esta hipótesis tiene defensores (e incluso de más fuste) por ejemplo el  García Valdecasas que no duda en adjudicar la hipótesis de que el autor era valenciano a Lluis Vives.

Claro que a estas alturas ahora ya no sé quien tiene los 100 años de perdón, si el tal Bilbeny Catalá o los Trastámara Castellanos.

Repartiendo carnets de inculto.

Una de las características del comportamiento hiprógrita es el reparto de carnets.

Un carnet es la versión de bolsillo de una ideología. Un modo para hacer manipulable e inteligible la ideología del otro, y así evitar tener que hablar con él.

A la hiprogresía el repartir carnets le mola. Y el que más le mola es el de inculto.

El otro día unos descontentos con el régimen (y su jefe) gritaron durante el homenaje a los caidos en el desfile de las fuerzas armadas. Probablemente unos maleducados.

La hiprogresía rápidamente repartió algunos carnets: fachas, ultras… e Incultos.

El de inculto es el carnet favorito. Cualquier cosa que escape a su capacidad de comprensión se despacha con un “carnet de incultura”  y a otra cosa mariposa.

No es un rollo de foros de internet, o de “latiguillo”.

Personas de carne y hueso me han dado libros para que lea y me “culturice” en aspectos tan dispares como la religión, el valencianismo o el consumo de drogas.

He de reconocer que al principio me ponía muy nervioso, e incluso he llegado a discutir con el otro, sobre el número de idiomas que hablaba o los libros que había leído.

Afortunadamente me voy haciendo mayor (un poco de cera en las orejas es otra de las claves para la felicidad). Ahora me leo los libros que me dan, aunque sólo sea para demostrarles que ellos (los cultos) no los leyeron.

Propongo a los amables lectores del blog que cuenten cuando fueron llamados incultos-o te miraron con lástima o displicencia- por última vez. Quiero comprobar una hipótesis: En estepais si no te llaman inculto, es que eres un inculto o un heredero sociológico de la cheka.

PD: Yo nunca hubiera abucheado en el momento de la oración por los caídos. No soy tan inculto.

El terror a ser terrorista

Decía en el último post que a mí lo que resulta escalofriante de veras es la posibilidad de que yo hubiera sido uno de esos que miraron para otro lado.

Tengo algunas imágenes grabadas a fuego en el corazón sobre el holocausto nazi, y como unos hombres trataron a otros hombres peor que a un perro sucio. Películas como “la vida es bella” me ponen la piel de gallina y siguen haciéndome llorar casi de pánico.

El libro que más me ha inspirado para tener ese terror es un fabuloso libro que habla sobre la vida El hombre en busca de sentido de Viktor Frankl. Viktor Frankl vivió en campos de concentración nazis durante 3 años y vió a muchos morir. (30 millones)

Pero el que dramáticamente pone el dedo en la llaga es Archipiélago Gulag de Alexander Solzhenitsyn. En un libro sustancialmente más pesado que el de Frankl, Solzhenitsyn reflexiona sobre si el malo malísimo que le está torturando podría haber sido él mismo si la suerte le hubiera hecho una mueca diferente. Archipiélago Gulag no es un libro de reflexiones sino de vivencias, pero algunas son realmente dolorosas. (otros 30 millones).

Cuando hablamos entre parejas sobre las posibilidades de que alguien se largue con otra, yo siempre digo que el hombre es un animal del que hay que dudar siempre. Y de la férrea vigilancia de esa duda, saldrá la no ocurrencia de lo dudado. Pero cuando crees que tú no eres de esos… es cuando acabas siendo de ellos.

Voy a terminar con una anécdota que leí en algún sitio recientemente.

Parece que en USA hicieron una encuesta a miles de voluntarios de ONG’s y les preguntaron que qué harían si les tocara en premio 100 dolares por colaborar con la ONG. El 80% dijo que lo donaría integramente. Les preguntaron también que qué creían que harían los demás. El 80% opinaba que los demás se quedarían la pasta.

Les dieron el dinero y ¿qué pasó? Pues que tenían razón. Tenían razón sobre los demás, no sobre uno mismo. El 80% se quedó la pasta. Como era de esperar.

Ser mentiroso es una enfermedad.

La quiebra de nuestro sistema de seguridad social avanza a la par que los descubrimientos científicos. Porque cuanto más investigan, más tratamientos, y cuantos más tratamientos más pasta.

Pero es curioso como la quiebra del sistema de valores de Occidente puede estar pasando por el mismo camino.

Hace unos dos años en la universidad de Swansea decidieron que la pereza era genética. Digo yo que el que llegue tarde al trabajo no tendrán porque despedirlo sino enviarlo a la mútua.

Ahora resulta que los mentirosos lo son porque tienen menos sustancia blanca en el lobulo prefrontal (aquí). Porque parece que la sustancia gris es la que se encarga de los juicios morales y un buen mentiroso tiene poca de esta.

Al mismo tiempo, en la conferencia mundial del Sida defienden que la adicción a las drogas es una enfermedad y no un delito.

Sólo la homosexualidad ante era una enfermedad y ya no.

Preguntas Diabólicas

Escribió el otro día Santi Roca en “Las Provincias” un hecho sobre la vida de San Francisco de Borja cuanto menos curioso.

La mujer de S. Fco de Borja se estaba muriendo, y S. Fco rezaba por ella. De pronto una voz le dijo: “si quieres que yo deje vivir más tiempo a la duquesa, su salud está en tus manos, pero te advierto que esto no te conviene”.

Aunque según cuentan las crónicas esta “voz interior” fue descrita en su causa de beatificación, me da a mí la impresión que Dios no nos haría esa pregunta… más bien jugaría la carta y punto.

Eso de preguntar me parece más bien una actitud del demonio ¿no?

25 de Marzo: La Anunciación

La celebración de la Anunciación o la Encarnación es en los tiempos que corren una fecha curiosa.

Es 9 meses antes del 25 de Diciembre.No 9 meses menos 22 semanas ni nada de eso.

Es evidente que los cristianos desde hace mucho tiempo consideraban que Dios se había encarnado, no cuando nació sino cuando fue concebido.

Probablemente muchos lectores de este blog no crean que Cristo sea Dios, pero como mínimo tendrán que aceptar que la oposición de la Iglesia al Aborto no es algo de anteayer.

De hecho (como se dará cuenta cualquier lector atento de “Africanus”) el aborto e incluso el infanticidio, formaban parte de la cultura romana, y previamente de al griega. Pero los cristianos ya estaban allí esperandolo

La oposición al aborto no es ni siquiera exclusivamente cristiana. En realidad es judía.

Pero los cristianos la difundieron por el imperio romano.

Una obra judía alejandrina advertía que : ” una mujer no debe aniquilar al bebé nonato que se encuentra en su vientre ni tampoco arrojarlo como presa después de nacido a los perros” (p.117 de “La Expansión del Cristianismo”), y Flavio Josefo (historiador judío de la época) advertía que si una mujer llegara a abortar lo que ha procreado será una asesina de su propio fijo”.

Y los cristianos desde el primero momento lo incorporan en su código moral, dos citas que extraigo del mismo libro en la misma página.

En la Didache (fantastico hallazgo para mí) del siglo I se escribía: “no harás abortar a la criatura engendrada en la orgía, y después de nacida no la harás morir”

Justino Martir en Primera apología dice “se nos ha enseñado también que es cruel exponer a un bebé recien nacido puesto que seríamos unos asesinos.

Esas enseñanzas cristianas eran contrarias a los métodos y prácticas de los romanos y los griegos.

Así Aulo Cornelio Celso (p. 113 op.cit)  explicaba cómo acabar un aborto: “si el feto está boca abajo el cirujano debía insertar primero un gancho suave y enganchar “un ojo, una oreja o la baco e incluso la frente y luego tirar de él y extraer el feto”. En general solían empezar el aborto por medios químicos y finalmente los medios mecánicos hacían el resto.

Para Seneca (p.111 op.cit) el sofocamiento de recien nacidos  era algo razonable y común, y para Tácito ” la doctrina judía de que era pecado mortal matar a un bebé no desado no era sino una más de sus prácticas siniestras y repugnantes”.

En su defensa digamos que los romanos no eran seres especialmente malos, sino que ellos creían que un niño o una niña (especialmente estas últimas) no eran sujetos de derecho. Como tampoco lo eran los esclavos (por ejemplo).  De este modo un ser humano que no era sujeto de derechos, podía ser matado. O incluso se le daba la oportunidad a sobrevivir si mataba a otros (los gladiadores).

La verdad es que ellos estaban mejor que nosotros, pues consideraban que al menos eran humanos. Nosotros estamos peor porque la imbécil de la ministra de igual-da ni siquiera cree que sean humanos., en su beneficio hay que decir que al menos admite que son seres vivos. Y creo que denominarla imbécil no es un insulto sino una descripción, no por nada sino por el audio que podríais oir si yo le pagara a wordpress. Pero como no les pago, no puedo subir audios.


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